Emerald City Comic Con (ECCC), uno de los eventos más importantes para los fanáticos de la cultura pop, enfrenta un creciente descontento entre sus asistentes este año debido a su conexión con Immigration and Customs Enforcement (ICE). En enero de 2026, numerosos asistentes comenzaron a indagar en el vínculo entre ReedPop, que adquirió ECCC en 2015, y la agencia de inmigración.
ReedPop, que también gestiona otras convenciones como el New York City Comic Con y BookCon, es parte del conglomerado RX, propiedad de RELX. Este último, a su vez, posee a LexisNexis, un corredor de datos que mantiene un contrato de 22.1 millones de dólares con ICE, ayudando a la agencia a rastrear posibles criminales antes de que realmente cometan delitos. Esta situación ha suscitado preocupaciones sobre la privacidad y los derechos de los asistentes, que buscan un espacio seguro y acogedor.
En respuesta a esta controversia, un grupo de cosplayers ha lanzado una petición en línea pidiendo a ReedPop que se distancie de LexisNexis. La petición subraya la contradicción entre el lema de inclusión y diversidad de la empresa y su relación con una agencia que muchos consideran opresiva. Se ha convertido en un símbolo de resistencia, atrayendo desde su lanzamiento a casi 1,300 firmas, mostrando así el firme apoyo de la comunidad.
Elizabeth Sweet, conocida en el mundo del cosplay como Cosmic Reys, y otros cosplayers han trabajado juntas para aumentar la visibilidad de esta causa. Ellas han escrito a funcionarios locales, entre ellos a la alcaldesa Katie Wilson, para hacer notar que la comunidad de Seattle se opone a la colaboración con ICE. Para profundizar en el tema, han planeado un panel titulado “Smash or Pass”, que explora más allá de los típicos personajes románticos de fantasía, enfatizando la importancia de abogar por un cambio social.
Al exponer temas de fascismo y resistencia en el contexto de la fantasía, Sweet ha planteado preguntas sobre atractivo e identidad, sugiriendo que los héroes de las historias que amamos también deben defender principios justos. Este panel ha llamado la atención sobre cómo la cultura popular puede intersecarse con el activismo social, invitando a los participantes a ser agentes de cambio en sus propias narrativas.
El ECCC de este año no solo es un lugar de celebración de la cultura pop, sino también un campo de batalla por valores y derechos. La comunidad de cosplayers está decidida a demostrar que el poder de la narrativa puede ser utilizado para desafiar y criticar sistemas de opresión.
La situación en torno a ECCC es un recordatorio de que, incluso en espacios festivos, las conexiones y el impacto de las grandes corporaciones pueden llevar a cuestionar la dirección en la que caminamos como sociedad.
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