En Puebla, la iniciativa de prohibir la comida chatarra en las escuelas ha abierto un nuevo horizonte para alrededor de 250 microempresas y cooperativas, que se enfocan en ofrecer productos saludables y frescos. Este esfuerzo, respaldado por el secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Víctor Gabriel Chedraui, tiene como objetivo no solo mejorar la alimentación de los estudiantes, sino también fortalecer la economía local.
Hasta la fecha, son 40 cooperativas rurales las que han comenzado a vender a las escuelas, cumpliendo con los requisitos establecidos para ofrecer productos saludables. Las instituciones educativas están adquiriendo aproximadamente 80 tipos de productos, siendo 28 los que tienen mayor demanda. Entre estos se destacan las frutas deshidratadas y amarantos, que representan alternativas nutritivas y ricas para los jóvenes.
Con un catálogo que permite a los directores de escuelas y a los comités de padres de familia seleccionar los productos para las tiendas escolares, 110 escuelas ya han empezado a integrar alimentos más saludables en su oferta. Chedraui menciona que el potencial es considerable, ya que en el sistema educativo de Puebla hay un total de 14,285 escuelas de nivel básico, donde el 82% son públicas y el 18% privadas.
Sin embargo, se debe considerar la capacidad de producción de estas microempresas y cooperativas para atender la demanda de manera efectiva. El secretario señala que muchas cooperativas están operando bajo un modelo de distribución limitado, lo que les impide crecer y satisfacer adecuadamente a las escuelas.
En cuanto a los estándares de calidad, se ha reconocido que varias de estas cooperativas no cumplen con las normativas de la Cofepris. Para abordar esta situación, la Secretaría de Salud estatal está colaborando en la implementación de medidas necesarias para asegurar que los productos ofrecidos sean seguros y saludables.
Esta iniciativa forma parte de la campaña federal “Vive Saludable, Vive Sano”, que busca eliminar alimentos con conservadores y alto contenido calórico en las escuelas. Con el apoyo de los Centros Innovadores de Transformación (Citras), que estarán ubicados en las universidades tecnológicas, se espera ayudar a las cooperativas a cumplir con las normas de calidad y nutricional.
A medida que estas microempresas se adapten y crezcan, se abrirá un camino no solo hacia una alimentación más saludable para los estudiantes, sino también hacia el fortalecimiento de la economía local en Puebla.
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