Javier Saviola (Buenos Aires, 39 años) jugó 50 partidos y marcó 12 goles en la Albiceleste. En 2001, el Conejito se convirtió en el traspaso récord del fútbol argentino: 36 millones de euros. De River al Barcelona, Saviola jugó en el Madrid, ganó la Europa League con el Sevilla y fue clave en el Málaga que sorprendió a Europa en la Champions de 2013. Pocas veces, sin embargo, se divirtió tanto en un campo de fútbol como cuando jugaba junto a Pablo Aimar, Ariel Ortega y Juan Pablo Ángel (Medellín, 45 años) en el Monumental (1998-2000).
El delantero colombiano saltó de River al Aston Vila y pasó por la MLS antes de retirarse en el club de su vida: Atlético Nacional. Firmó ocho dianas en los 32 partidos que jugó en su selección. La última vez que Ángel se cruzó con Saviola fue en el Mundial de Rusia. Por entonces, ya no andaban de corto. Vestían con americana para hablar de fútbol en la televisión. “Me gusta lo que hago ahora, pero nada se compara con jugar al fútbol. No hablo solo del partido del domingo, también de todo el trabajo de la semana”, argumenta el colombiano. “Disfruto de comentar partidos, pero a mí me encanta jugar a la pelota”, replica el argentino. Del Monumental a la Plaza Roja, Ángel y Saviola se vuelven a cruzar vía Zoom.
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Juan Pablo Ángel. Me acuerdo perfectamente el día que apareciste en escena. Era una tarde-noche en el Monumental y Ramón Díaz decidió hacer unos picaditos. Subió a varios jóvenes, entre los que estabas vos, y nos juntó con Pablo [Aimar]. Fue un robo. El resto de jugadores se quedó a ver a nuestro equipo. Cuando terminó el entrenamiento, le pregunté a Ramón: ¿Quién es este chico? Hacías todo bien. Pocas veces conecté con dos jugadores como contigo y con Aimar.
Javier Saviola. Con Pablo siempre hablábamos de que vos eras el delantero ideal para nuestro juego. Un delantero de los que hoy ya no hay. Fijabas a los centrales, un gran definidor. Ese era un equipazo. Jugábamos a un toque, con mucha movilidad. Le podríamos haber jugado de igual a igual a cualquier equipo europeo.
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JPÁ. Ofensivamente éramos muy duros; pero, por momentos, nosotros quedamos separados del resto equipo. En el fútbol de aquella época, le hubiésemos hecho partido a cualquier equipo. Hoy, creo hubiésemos sido desequilibrados.
JS. El fútbol ha cambiado mucho. Antes había jugadores más lentos, pero mucho más técnicos. Era un fútbol más vistoso. Ahora, en Sudamérica, se ven partidos más friccionados. No hay tantos goles. Se especula mucho.
JPÁ. Cada día la diferencia entre Europa y Sudamérica se agranda más. Hay muchas razones: el fútbol base, la infraestructura y la formación de formadores. La información que se le da a los chicos en sus diferentes etapas es muy importante. No es lo mismo lo que necesita un jugador de 12 años y otro de 16.
JS. La formación es lo más importante. Nosotros habíamos tenido a Pékerman. Él fue la base del éxito de nuestra generación.
JPÁ. Europa entiende que el recurso humano es muy importante y eso acompañado de la tecnología, de la ciencia y de la infraestructura les ha dado una gran ventaja.
JS. En Europa, todos los equipos salen a jugar. Dinamarca, República Checa… Suiza dejó fuera a Francia. Nadie especula. Son equipos valientes. Y aguantan todo el partido. En el segundo tiempo del suplementario están con la misma energía que al principio del encuentro.


