Kim Yo-jong, hermana del dictador norcoreano Kim Jong-un, emitió una contundente advertencia el 18 de septiembre de 2026, afirmando que Corea del Norte responderá de manera “más ofensiva” a las recientes maniobras militares llevadas a cabo por Estados Unidos y sus aliados en la región de Asia-Pacífico. Estas actividades militares, según Kim, representan acciones hostiles dirigidas directamente contra el régimen de Pyongyang.
Kim Yo-jong, quien también ocupa un importante rol en el aparato estatal de Corea del Norte, calificó los ejercicios conjuntos, conocidos como Pacific Vanguard, como un “ensayo de guerra liderado por Estados Unidos”. Estos ejercicios, desarrollados entre el 29 de agosto y el 10 de septiembre y que involucraron a fuerzas de Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda, han sido objeto de duras críticas desde el norte de la península.
En un comunicado emitido a través de la agencia estatal KCNA, la hermana del líder norcoreano acusó a Washington de “amenazar” la seguridad de Corea del Norte. Kim Yo-jong destacó que la “situación actual”, caracterizada por un aumento en las acciones hostiles, requiere una respuesta que también supere “los récords” establecidos hasta ahora. Este planteamiento sugiere no solo una respuesta proporcional, sino también una estrategia más agresiva por parte del régimen.
Además, Kim Yo-jong categorizó las maniobras de los aliados de Estados Unidos como “simulacros de guerra” que contribuyen a incrementar las tensiones en la península coreana. Prometió que la defensa de la soberanía de Corea del Norte se materializará en acciones más evidentes y reafirmó que no habrá un cambio en la política de intensificación de la disuasión nuclear.
La advertencia también fue dirigida de forma explícita a Estados Unidos y sus aliados, con un recordatorio de que cualquier violación a los intereses nacionales de Corea del Norte podría resultar en movilizaciones militares significativas. Esta postura ha sido respaldada por el propio Kim Jong-un, quien, en declaraciones recientes, afirmó que la posición del país como estado nuclear es “absoluta e irreversible”. Rechazó las propuestas de desnuclearización, y descalificó a aquellos que creen posible tal cosa como “idiotas”.
Este contexto de creciente tensión se produce a pesar de los esfuerzos del presidente estadounidense Donald Trump por retomar el diálogo con Corea del Norte. Recientemente, Trump mencionó que el arsenal nuclear de Corea del Norte podría oscilar entre 57 y 120 armas, según distintas estimaciones. Estos datos reflejan la escalofriante realidad del aumento del poderío militar norcoreano desde el colapso de las negociaciones de desnuclearización en 2019.
Por su parte, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, expresó que aunque las negociaciones siguen paralizadas, existe un deseo claro por parte de Trump de reiniciar el diálogo. Durante una conferencia de prensa, subrayó que su gobierno continúa realizando “esfuerzos de coordinación preliminar” para facilitar la comunicación entre Washington y Pyongyang, admitiendo que una reunión sigue siendo complicada, pero no imposible.
La situación en la península coreana se mantiene tensa, con ambos lados en un juego peligroso de advertencias y exhibiciones de fuerza, lo que plantea un desafío significativo para la estabilidad en el noreste asiático.
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