El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, ha lanzado un llamado urgente a la nación para iniciar una campaña de ahorro energético, en medio de los crecientes riesgos que la guerra en Irán representa para el suministro global de petróleo y gas. Durante una reunión del Consejo de Ministros, Lee destacó medidas concretas que el Gobierno implementará, incluyendo la reducción del uso de vehículos de pasajeros en las instituciones públicas.
El ministro de Energía, Kim Sung-whan, explicó que las restricciones en el uso de vehículos privados son voluntarias por ahora, aunque podrían ser revisadas si la situación energética se agrava. A la población se le insta a adoptar 12 prácticas de ahorro energético, que abarcan desde reducir el tiempo de las duchas, cargar dispositivos durante el día y usar electrodomésticos como lavadoras y aspiradoras en horarios específicos.
Además, el Gobierno ha solicitado a las 50 empresas que más petróleo consumen que disminuyan su uso de este recurso, promoviendo también horarios de desplazamiento escalonados y otras medidas de ahorro. En un giro hacia la sostenibilidad a largo plazo, se prevé la reactivación de cinco reactores nucleares antes de mayo y una relajación en las restricciones a las centrales de carbón, impulsando al mismo tiempo las energías renovables.
Se espera que este ajuste en la combinación energética tenga un impacto significativo; se estima que podrá ahorrar hasta 14,000 toneladas de gas natural licuado (GNL), lo que representa una parte considerable del consumo diario de Corea del Sur, definido en 69,000 toneladas para la generación de energía. Empresas como HD Hyundai han comenzado a introducir diversas medidas de ahorro dentro de sus operaciones.
En medio de esta crisis, Corea del Sur planea elaborar un presupuesto suplementario de 25 billones de wones (aproximadamente 16,600 millones de dólares) que podría incluir una serie de ayudas financieras y vales para consumidores, en respuesta a la creciente presión económica. El presidente Lee enfatizó que, aunque la salud financiera pública es fundamental, la prioridad es distribuir recursos donde más se necesitan de manera rápida y eficiente.
La situación energética se está complicando a raíz de los constantes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han perturbado gravemente los mercados energéticos globales y obstaculizado el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz. Este estrecho es crucial para Corea del Sur, que importa alrededor del 70% de su crudo a través de esta vía estratégica.
A pesar de contar con unas reservas de petróleo de aproximadamente 190 millones de barriles —combinando los 100 millones que posee el Gobierno y 90 millones de empresas privadas—, se estima que el tiempo de disponibilidad podría ser breve. Aunque las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía sugieren que estas reservas podrían durar hasta 208 días, los expertos advierten que esa cifra excluye los usos para exportaciones petroquímicas, lo que reduciría significativamente la reserva útil.
Con un consumo diario proyectado de 2.9 millones de barriles a partir de 2024, se ha estimado que las reservas podrían no alcanzar para más de dos meses. En un esfuerzo por mitigar la crisis, el Gobierno ha asegurado compromisos de Emiratos Árabes Unidos para 24 millones de barriles de petróleo, aunque aún se desconoce cuándo llegarán esos envíos.
Este panorama resalta la urgencia de las medidas de ahorro energético y la adaptabilidad del país ante un contexto de inestabilidad en los suministros, mientras busca una salida a una potencial crisis energética inminente.
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