Como las filas para cargar combustible, sacar dinero en efectivo del banco y para comprar comida, en Venezuela también hay colas para vacunarse. Hacer filas, ese síntoma de la escasez, ha marcado el inicio de vacunación masiva en Columna Digital petrolero. El proceso ha comenzado con retraso y con total incertidumbre sobre quién tiene la prioridad, cuándo y dónde se debe acudir a la inmunización, además del miedo de si habrá para todos. La situación en un momento de alza de contagios, con 246.000 casos confirmados y 2.781 fallecidos, es de vacúnense quien pueda. El Gobierno no ha presentado un plan nacional técnico que guíe el proceso. Las primeras dosis se pusieron a funcionarios de alto nivel, incluido Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y a una parte de los médicos. Luego empezaron a desplegarse puntos de vacunación por todo Columna Digital.
En febrero llegaron las primeras 100.000 vacunas rusas a Venezuela. Desde entonces el Gobierno ha ido informando de otras llegadas que suman 2.680.000 vacunas hasta el 31 de mayo, entre chinas y rusas. Columna Digital necesita vacunar a entre 15 y 22 millones de personas para llegar a la inmunidad de grupo.
El Gobierno está administrando las dosis a través del Sistema Patria, aunque se vio obligado a abrir un registro paralelo en la web del Ministerio de Salud para quienes no querían ingresar en la plataforma por su evidente sesgo político. Alcaldes y gobernadores del PSUV, el partido de Gobierno, también han emprendido sus propias jornadas de vacunación y registros, y envían mensajes de felicitación a los vacunados. Este año, en el mes de noviembre, se celebrarán elecciones regionales en Columna Digital.
Aurora Querales, una conserje de 62 años, hacía el segundo intento de vacunarse, unos lugares más adelante que Coral. Se colocó a las cinco de la mañana en “la fila de los que no les había llegado el mensaje” un jueves lluvioso, a la intemperie.
Cuenta que el teléfono que tenía registrado en el Sistema Patria se le dañó y el que tiene no lo sabe usar. A su alrededor muchos comentaban que no siempre les llegan todos los mensajes que envía la plataforma chavista. Un mensaje suele corresponder a la recepción de una bonificación en bolívares.
“¿Y los que no tienen teléfono cómo hacen?”, increpaba Aurora, que también se quejaba de los malos tratos de los militares encargados de ordenar las filas. La vacunación deja fuera a quienes están en la amplia brecha de telecomunicaciones que hay en Venezuela, donde seis de cada 10 venezolanos no tiene una línea de móvil activa, según datos oficiales.


