El año pasado estuvo marcado por la incertidumbre y la conmoción que causaron los amplios aranceles impuestos por el expresidente Donald Trump, los cuales generaron un verdadero tumulto en el mercado del arte. Hace poco más de un año, Trump firmó órdenes ejecutivas que impusieron aranceles a los principales socios comerciales de Estados Unidos, incluidos Canadá, México y China. Sin embargo, el pasado mes de febrero, la Corte Suprema falló en contra de la mayoría de estos aranceles.
En una decisión de 6-3, redactada por el presidente del tribunal, John Roberts, se determinó que Trump había excedido su autoridad al imponer aranceles bajo la ley de 1977, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés). Roberts subrayó que el presidente no podía justificar su capacidad para imponer aranceles ilimitados, señalando que “no podemos encontrar ninguna ley” que avalara tal autoridad.
Este fallo no revocó todos los aranceles, ya que aquellos impuestos sobre el acero y el aluminio, bajo diferentes disposiciones legales, permanecen vigentes. Sin embargo, los aranceles específicos por país, conocidos como aranceles recíprocos, han sido eliminados. Esto incluye el arancel general del 10% que se aplicaba a gran parte del mundo y el 25% impuesto a Canadá, China y México en febrero de 2025 por su inacción respecto al tráfico de fentanilo.
Según estimaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., los aranceles de Trump habían recaudado alrededor de 130 mil millones de dólares, aunque Trump había sugerido que la cifra real era mucho mayor. Ante este fallo, las empresas que pagaron los aranceles podrían buscar reembolsos del Departamento del Tesoro de EE.UU. No obstante, la preocupación de algunos jueces, como Brett Kavanaugh, radica en el proceso para devolver miles de millones ya recaudados.
Curiosamente, esta decisión se produce en un contexto que recuerda a un fallo anterior durante la administración del presidente Joe Biden, cuando la Corte Suprema bloqueó su intención de perdonar miles de millones en deuda estudiantil, citando principios similares sobre la necesidad de autorización del Congreso para políticas de gran impacto.
A pesar de que las obras de arte originales y los objetos de colección permanecen exentos de aranceles, los profesionales del arte han reportado un aumento en los costos de materiales y transporte. Estos gastos adicionales han impactado la creación y venta de obras, afectando también a eventos y ferias artísticas. Muchas galerías han experimentado una caída en las ventas, especialmente con coleccionistas canadienses, quienes han optado por no comprar en EE.UU. debido a los aranceles.
Un galerista de Nueva York expresó su preocupación por la situación, señalando que muchos de sus clientes canadienses, por principios, eligieron no venir a Estados Unidos, reflejando así el largo alcance de las decisiones comerciales en el campo artístico.
Esta التطور reciente pone de manifiesto no solo las tensiones en el ámbito comercial, sino también las complejas interacciones entre la política económica y el sector cultural, una relación que continúa evolucionando en un contexto global.
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