El intento conjunto del G7, la Agencia Internacional de Energía (AIE) y el expresidente Donald Trump de estabilizar los precios del petróleo en el mercado internacional ha fracasado rotundamente. En una jornada cargada de decisiones significativas, la AIE anunció que se liberarían 400 millones de barriles de petróleo al mercado, mientras que Trump ofreció 172 millones de barriles de las reservas estratégicas de Estados Unidos. Sin embargo, estas medidas no lograron detener el ascenso imparable de los precios.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), marcador para América, cerró la jornada con un incremento del 4.55% y, al final del día, se comercializó a 93.78 dólares por barril, un 7.48% más que en la apertura. Por su parte, el Brent, referencia para Europa, experimentó un aumento similar, con un repunte del 4.76% y alcanzando 98.93 dólares al cierre.
Aún más alarmante es la previsión de los directivos de Irán, quienes sostienen que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado a la navegación. Este estrecho es crucial, ya que representa aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Ante esta situación, se anticipan precios del crudo que podrían acercarse a los 200 dólares por barril. Felipe Mendoza, analista de Mercados de EBC Financial Group, subrayó que el déficit potencial podría llegar a ser entre 18 y 20 millones de barriles diarios. En contraposición, la oferta de reservas que se liberará apenas cifraría en 2 millones de barriles por día durante seis meses, lo que explica por qué el mercado sigue operando por encima de los 90 dólares.
La AIE acordó liberar la mayor cantidad de reservas de petróleo de emergencia en la historia de la organización para mitigar la interrupción del suministro causada por el conflicto con Irán. Sin embargo, no se ha establecido un plazo claro para la llegada de estas reservas al mercado; su distribución dependerá de las circunstancias de los 32 países miembros.
El impacto del conflicto en Medio Oriente se siente cada vez más en los mercados globales de petróleo y gas, generando importantes implicaciones para la seguridad energética y la estabilidad económica mundial. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, enfatizó la e importancia de reanudar el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz para restablecer flujos estables de energía.
El cierre del estrecho ha ocasionado la mayor interrupción del suministro de petróleo en la historia, afectando no solo el abastecimiento de crudo, sino también la producción y operación de refinerías, lo que incide directamente en el suministro de diésel y turbosina para la aviación. Con la situación actual y la incertidumbre que persiste en la región, el futuro del mercado energético global sigue siendo incierto.
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