To’ak ha llegado a ser reconocida como la marca que comercializa el chocolate más caro del mundo. En 2014, se registró la venta de 50 gramos de este exclusivo chocolate por 250 dólares, y algunas de sus ediciones especiales, creadas en colaboración con artistas, se han elevado hasta los 490 dólares. Este chocolate se distingue no solo por su precio, sino por su sabor único, resultado de un meticuloso proceso que involucra añejamiento y una producción completamente artesanal.
Los creadores de esta singular marca son Denisse Valencia, Carl Schweizer y Jerry Toth, quienes fundaron To’ak como parte de un proyecto de conservación de la selva tropical en Ecuador. Jerry Toth, un conservacionista en la región, inició el cultivo de cacao para contribuir a la reforestación, lo que despertó en él un profundo interés por la historia y los orígenes del cacao. Esta pasión, combinada con la visión de sus socios, dio lugar a To’ak, cuyo nombre deriva de una lengua ancestral ecuatoriana que significa “tierra” y “árbol”.
Desde su inicio, la misión de To’ak ha sido transformar la percepción del chocolate, alejándolo de una simple golosina al que se le asigna, en el contexto del siglo XX, un valor meramente comercial. En cambio, sus fundadores aspiran a posicionarlo al mismo nivel que el vino o el whisky, presentándolo como un producto sofisticado, elaborado con tiempo, paciencia y destreza manual.
Adicionalmente, junto a la organización TMA (Third Millennium Alliance), To’ak participa en un proyecto de cacao regenerativo en Ecuador, dedicado a la reforestación de bosques y al apoyo a las comunidades agrícolas locales, lo que demuestra el compromiso de la marca con la sostenibilidad y la conservación del medio ambiente.
El proceso que hace que el chocolate To’ak sea tan especial y costoso comienza con la búsqueda de la variedad de cacao más antigua y rara del mundo, que se creía extinta desde 2009. Este cacao fue encontrado en el valle de Piedra de Plata, en Ecuador, y es la única fuente de cacao para To’ak.
Los agricultores locales desempeñan un papel crucial a lo largo de todo el proceso de producción, desde el cultivo hasta la cosecha, lo que les permite controlar cuidadosamente las condiciones del terreno y del clima, factores que influyen directamente en el sabor del chocolate. Como resultado, cada barra de chocolate es única, ya que cada cosecha varía con las estaciones.
Después de la cosecha, el proceso incluye tostar el cacao, descascararlo y molerlo hasta obtener los nibs, que son pequeños fragmentos. Estos se mezclan con azúcar de caña y se baten con esmero durante varios días, bajo una temperatura controlada, hasta alcanzar una fusión equilibrada.
Finalmente, el chocolate se somete a un proceso de añejamiento, reflejando técnicas típicas de la producción de vino o whisky, rompiendo así con la producción industrial típica de chocolate. Como destaca Jerry Toth, su proceso de creación se asemeja al método que utiliza un enólogo para hacer vino o un artista para producir su obra.
Con todo esto, To’ak no solo busca redefinir la forma en que los aficionados al chocolate perciben este manjar, sino que también establece un estándar en la producción de chocolate de lujo que valora la tradición, la calidad y el compromiso con el entorno.
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