Cox ha asegurado la financiación bancaria necesaria para la adquisición de Iberdrola México, una operación que asciende a 2,650 millones de dólares, anunciada el 31 de julio. Este hito se estructura como una financiación sindicada que involucra a siete importantes entidades financieras. Entre los bancos participantes se encuentran Citi y Goldman Sachs de EE. UU.; Barclays y Deutsche Bank de Europa; así como Santander y BBVA de España. Además, Bank of Nova Scotia de Canadá también ha jugado un papel significativo en este respaldo financiero.
La participación de este grupo de bancos refleja una sólida confianza de la comunidad financiera en Cox y en la capacidad de la empresa para crear valor a través de la adquisición de Iberdrola México. El financiamiento no cubierto por estas instituciones será complementado con capital aportado por Cox y financiación de inversores institucionales, tal como la compañía adelantó durante su Capital Markets Day en Londres.
Con la obtención de esta financiación, Cox reafirma su capacidad para llevar a cabo la adquisición y avanza hacia la culminación de la transacción según el cronograma establecido. Adicionalmente, ha conseguido la autorización de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) de México, lo que ha ocurrido en un período más corto de lo habitual, reflejando así una favorable recepción institucional del proyecto.
El CEO de Cox, Enrique Riquelme, ha señalado que esta adquisición será transformadora, llevando a la empresa a un nuevo nivel en términos de tamaño y posicionamiento estratégico. La operación incluye una capacidad instalada de más de 2,600 megavatios y una cartera de generación de 12 gigavatios, consolidando a Cox como la mayor suministradora privada del país, con alrededor del 25% de cuota de mercado.
Este movimiento también tiene un impacto significativo en la transición energética de la región, consolidando a Cox como un actor clave. La integración de sus actividades de agua y energía le permitirá ofrecer soluciones hídricas adaptadas a las necesidades locales y un suministro eléctrico competitivo para el sector empresarial.
Además, la compañía integrará a la totalidad de la plantilla de Iberdrola México, que cuenta con cerca de 700 profesionales. Esto no solo garantiza la continuidad operativa, sino que también preserva el talento y acelera la identificación de nuevas oportunidades de crecimiento en el país.
En conclusión, la adquisición de Iberdrola México por parte de Cox representa un paso clave para la empresa en su objetivo de posicionarse como líder dentro del mercado energético latinoamericano. La transacción, que se encuentra en una etapa avanzada, promete fortalecer la presencia de Cox en México y contribuir a un futuro energético más sostenible y competitivo.
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