Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio y el Laboratorio de Zhejiang presentó un sistema experimental capaz de detectar y enviar olores de comida entre dispositivos con inteligencia artificial conectados a internet. Esta tecnología, descrita en la revista Science Advances, automatiza la detección y reproducción de aromas para experiencias digitales más inmersivas, como videollamadas o realidad virtual1.
Aunque aún depende de fragancias pregrabadas, representa un avance hacia la integración del olfato en entornos digitales1.
Cómo funciona la transmisión de olores
El sistema utiliza algoritmos de aprendizaje automático para identificar patrones en compuestos orgánicos volátiles, las moléculas responsables de los olores. Estos datos se transmiten por internet a un dispositivo receptor llamado Scentronic, que libera la fragancia correspondiente cerca de la nariz del usuario. El proceso es completamente automatizado y depende de componentes químicos precargados en dispositivos portátiles con forma de pulsera o collar1.
A diferencia de métodos anteriores, como tarjetas aromáticas o equipos voluminosos que requerían intervención manual, esta tecnología busca simplificar la experiencia y permitir la reproducción de olores a distancia sin que el usuario deba activar el aroma de forma manual1.
Resultados de las pruebas y precisión
En ensayos realizados con 14 voluntarios sanos, los participantes identificaron cinco aromas diferentes: cerveza, pastel, café, naranja y vino tinto. Se evaluaron tanto olores individuales como combinaciones (por ejemplo, cerveza con pastel y café con naranja). La precisión fue del 73% para aromas individuales y del 71% para combinaciones de dos olores1.
El sistema respondió a una señal olfativa en 0,6 segundos, aunque la clasificación de mezclas de alimentos más complejos tomó algunos segundos adicionales. Los investigadores también probaron una versión que dispensa líquidos aromatizados, ampliando la experiencia sensorial más allá del simple olfato1.
Limitaciones actuales y próximos pasos
Por ahora, la tecnología no puede reconstruir cualquier olor desde cero, sino que selecciona entre canales de aroma preestablecidos. Esto limita la variedad y precisión de los olores que puede reproducir. El equipo planea realizar pruebas fuera del laboratorio, incorporar evaluaciones más complejas y mejorar los controles para detectar posibles sesgos en los participantes1.
Entre las aplicaciones previstas se encuentran reuniones sociales virtuales, compras en línea y estudios de salud relacionados con la percepción o pérdida del olfato. Sin embargo, extender la capacidad del sistema para cubrir la diversidad de olores cotidianos sigue siendo un desafío pendiente1.
Antecedentes en la digitalización del olfato
La digitalización de los olores plantea retos distintos a los de la imagen o el sonido, ya que los aromas requieren la detección y liberación física de compuestos químicos1.
Estudios previos sobre narices electrónicas han demostrado que es posible predecir la agradabilidad de olores con una precisión superior al 80% y discriminar entre aromas agradables y desagradables con más del 90% de acierto, incluso en distintas culturas, lo que sugiere una relación sistemática entre la estructura química y la percepción olfativa2.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
Redacción Columna Digital. Es posible que en la preparación de esta nota se hayan usado herramientas de inteligencia artificial para reunir fuentes, procesar datos, corregir o redactar textos, bajo la supervisión del equipo de Redacción.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae.






Deja un comentario