El sector de la salud en México enfrenta una crisis de abastecimiento de medicamentos y insumos que se torna cada vez más insostenible. A poco más de seis meses de asumir el poder en octubre de 2024, la nueva administración ha optado por ignorar las lecciones del sexenio anterior y, en lugar de construir sobre una experiencia, se ha adentrado en un laberinto de tropiezos, irregularidades y falta de planificación. La primera gran licitación, lanzada en noviembre por 250,000 millones de pesos para la adquisición de 3,900 claves de medicamentos, prometía un camino hacia la transparencia y la eficiencia. Sin embargo, pronto se revelaron errores que llevaron a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG) a anular el proceso en abril de 2025, al detectarse sobreprecios de entre 13,000 y 15,000 millones de pesos.
De este modo, la implementación de subastas inversas, presentada como una solución, no ha logrado revertir el colapso. Los estados, como Veracruz, se encuentran en una situación crítica, con escasez de medicamentos esenciales, sobre todo para pacientes oncológicos. La falta de coordinación con instituciones como el IMSS y el ISSSTE ha exacerbado la situación, y cada intento de solución parece transformar un bache en una carretera llena de obstáculos.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Innovación Farmacéutica (AMIIF), normalmente cautelosa en sus comunicados, ha expresado su preocupación ante esta desorganización. En su último informe, indicó que el 40% de los contratos adjudicados desde marzo no han sido formalizados. Además, un tercio de los medicamentos necesarios no ha sido solicitado por el gobierno, y la falta de espacio en almacenes solo agrega más retrasos a la distribución.
La entidad Birmex, encargada de liderar la compra de estos insumos, ha sido criticada por su falta de experiencia en el manejo de compras de gran escala. Su director, Iván Olmos, fue destituido tras revelarse irregularidades, y actualmente está bajo el mando de Carlos Ulloa, un diputado sin experiencia previa en el sector salud. Esta falta de conocimiento ha resultado en decisiones poco acertadas, mientras que los rumores sobre “coyotes”, que ofrecen contratos a cambio de sobornos, han intensificado las sospechas de corrupción y descontrol.
El subsecretario Eduardo Clark, que al inicio había despertado esperanzas con un modelo de distribución “innovador”, ha visto cómo su credibilidad se desmorona. Aunque se reporta la entrega de 435 millones de piezas, la falta de adjudicación en el 30% de las claves representa un continuo riesgo para los pacientes que dependen de tratamientos urgentes.
La situación de ineficacia y corrupción ha llegado a un punto crítico, donde la realidad es que el equipo encargado de las compras no estaba preparado para lo que implicaba tal desafío. Los errores acumulados no solo prolongan la crisis de desabasto, sino que dejan a los pacientes en una espera angustiante y desesperante. Recuperar la eficiencia y confianza en el sector salud podría tomar años, lo que convierte la situación actual en un ciclo difícil de terminar.
En medio de toda esta inestabilidad, la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, se enfrenta a una oportunidad crucial: investigar y denunciar a funcionarios involucrados en las irregularidades encontradas. Su dependencia está actualmente atenta a 59 empresas por sobreprecios, pero es imperativo que el castigo también alcance a quienes permitieron esta corrupción en las compras.
Mientras tanto, la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) ha celebrado su 40 aniversario, apuntando a crear vínculos entre el sector privado y público, y enfatizando su deseo de mantenerse al lado de las soluciones dentro de este panorama complejo.
A la vez, el secretario David Kersenobich ha estado activo en la 78ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS en Ginebra, discutiendo temas fundamentales y generando esperanzas de que, a pesar de la crisis en el país, México pueda retomar su papel en el ámbito internacional de la salud.
Este contexto de dudas y desafíos en la salud de México es un recordatorio de la urgencia en la búsqueda de soluciones que prioricen el bienestar y la seguridad de los pacientes, quienes son los que más sufren en esta complicada situación.
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