El diálogo entre vida y muerte a través del arte contemporáneo se convierte en una experiencia inmersiva en la exposición “La muerte y los muertos en la poética de José Gorostiza”, que se inauguró el 30 de diciembre de 2025 en la Casa Jaime Sabines, ubicada en San Ángel. Esta muestra colectiva reúne a 52 artistas que toman como punto de partida el poema “Muerte sin fin” de Gorostiza, una reflexión profunda sobre la mortalidad que ha resonado a lo largo de los años.
El curador Luis Ignacio Sáinz subraya la intención de contrarrestar la banalización de los símbolos asociados a la muerte. A través de diversas disciplinas como dibujo, pintura, escultura y arte objeto, los participantes exploran la rica complejidad de los imaginarios en torno a la muerte, intentando evocar un sentido de conmemoración más allá de los simples festejos.
Entre los artistas destacados se encuentra Gustavo Monroy, quien presenta cinco bronces creados en 2009. Monroy, al releer el poema, evocó imágenes de “ángeles caídos”, refiriéndose a la violenta realidad de aquellos tiempos. Emilio Payán, por su parte, presenta su obra en acrílico y collage titulada “Todo es ciudad de espejos, donde el alma se mira y se disuelve”, que toma prestado un fragmento del poema de Gorostiza, creando un universo visual rico en simbolismos que hablan de la ciudad y el cuerpo.
La exposición también cuenta con la escultura “Orfeo” de Alberto Castro Leñero, concebida en acero y que simboliza la búsqueda interior en un espacio vacío, un homenaje que se entrelaza con el legado de los artistas Francisco Castro Leñero, fallecido en 2022, e Irma Palacios, presente en vida.
El trabajo de Manuel Marín, un grafito sobre papel que lleva el mismo nombre que el poema, se compone de cuatro partes intercambiables que expresan un ciclo infinito entre creación y vacío. La muestra incluye a otros notables artistas como Óscar Bachtold, Beatriz Canfield y Pablo Rulfo, cuyo enfoque variado da lugar a un verdadero caleidoscopio de perspectivas sobre la muerte.
Con una fecha de clausura programada para el 5 de abril, esta exposición se convierte no solo en un homenaje a la memoria de Gorostiza, sino también en una invitación a reflexionar sobre el significado de la muerte y su impacto en la vida contemporánea. La Casa Jaime Sabines promete ser un punto de encuentro para quienes buscan profundizar en estos temas que, aunque difíciles, son fundamentales para comprender nuestra existencia.
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