La Inversión Extranjera Directa (IED) de China en la industria automotriz mexicana ha seguido una trayectoria ascendente en los últimos años, según un informe de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC). Este informe, titulado “Reglas de Origen Automotriz del T-MEC: Impacto Económico y Operación 2025”, revela que entre 2019 y 2023, las empresas automotrices chinas anunciaron 32 inversiones greenfield en México, colocándolo en la cuarta posición a nivel mundial, justo detrás de Estados Unidos, Alemania y Japón. De estas inversiones, 11, que representan el 34%, se registraron en 2023.
La participación de China en la IED global en la fabricación de vehículos y autopartes en México ha mostrado un notable incremento. Durante el período 2013-2017, su participación fue del 5.1%, subiendo a un 10.5% entre 2018 y 2022. Este crecimiento substancial refleja una estrategia por parte de las empresas chinas para utilizar a México como una plataforma que les permita acceder a nuevos mercados.
En 2022 y 2023, las inversiones chinas se concentraron en la producción de vehículos y autopartes, que constituyen casi la mitad de todas las inversiones corporativas chinas en el país, alcanzando un total de 7,060 millones de dólares. Desde enero de 2023 hasta mayo de 2024, aproximadamente el 35% de estas inversiones apoyaron la producción de vehículos eléctricos, una tendencia que podría haber sido respaldada por incentivos del gobierno chino para impulsar su sector de vehículos eléctricos.
Otras consideraciones sobre estas inversiones sugieren que las empresas chinas están buscando minimizar los costos arancelarios y aprovechar los bajos costos laborales de México. Las importaciones de autopartes de China a México crecieron de 11,400 millones de dólares en 2019 a 13,200 millones en 2024, mientras que las exportaciones de México hacia Estados Unidos aumentaron de 99,000 millones a casi 183,000 millones en el mismo periodo. Un representante laboral señaló que el creciente número de importaciones de vehículos estadounidenses desde México, que no hacen uso de las preferencias del T-MEC, indica que estas empresas chinas están capitalizando la mano de obra mexicana sin necesariamente aumentar el contenido para cumplir con las reglas de origen establecidas.
Además, los bajos costos laborales en México son un atractivo adicional para estas inversiones. En 2020, el costo por hora en fabricación en México fue de 4.82 dólares, significativamente inferior al de China, que alcanzó 6.50 dólares. La proximidad de México a Estados Unidos, así como los 13 acuerdos comerciales que tiene con 50 países, refuerzan su posición como un destino atractivo para inversiones.
Varios factores interrelacionados están impulsando esta expansión de la IED china hacia México. Desde los aranceles preferenciales bajo el T-MEC, hasta el aumento en los costos laborales en China y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China. A pesar de que la pandemia de COVID-19 ha sido un factor disruptivo, también ha acelerado varias tendencias al intensificar la conciencia sobre la dependencia de las cadenas de suministro globales.
En conclusión, la dinámica actual entre Estados Unidos, China y México presenta un panorama complejo para la industria automotriz, marcando nuevas rutas de colaboración y competencia en un mercado que está en rápida evolución. Esta información corresponde a datos de publicación original y puede estar sujeta a cambios posteriores.
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