La economía de Estados Unidos experimentó un crecimiento notable en el segundo trimestre de 2026, con un Producto Interno Bruto (PIB) que alcanzó una tasa anualizada del 2.2%. Esta cifra representa una revisión al alza frente al 1.5% previamente estimado, un anuncio realizado por la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio en su tercera estimación del PIB. Este crecimiento sigue a un primer trimestre en el que la economía ya había crecido un sólido 2.5%, revisado desde un 2.1%.
La sólida expansión económica ha sido impulsada principalmente por un aumento significativo en el gasto de los consumidores, que constituye más de dos tercios de la economía, con un crecimiento del 3.8% anualizado en el último trimestre, frente al 3.4% anteriormente reportado. Sin embargo, se debe considerar que las familias enfrentan una creciente presión en sus presupuestos debido a la inflación, especialmente por los precios del combustible. Una encuesta del Conference Board reveló que la confianza del consumidor cayó en septiembre a niveles no vistos en casi 12 años y medio.
A pesar de estas preocupaciones, la economía ha mantenido su impulso gracias al auge en la inversión empresarial, especialmente en el sector de la Inteligencia Artificial. Las empresas están canalizando recursos significativos hacia el desarrollo de infraestructuras relacionadas con esta tecnología, además de beneficiarse de generosas devoluciones fiscales que han incentivado el gasto de los consumidores.
El gasto empresarial en equipamiento también ha mostrado un crecimiento robusto, manteniéndose en cifras de dos dígitos. Las ventas finales a compradores privados, excluyendo comercio exterior, inventarios y gasto público, subieron a un ritmo del 4.6% en el segundo trimestre, revisado al alza desde el 4.2%. En comparación, este indicador de demanda interna creció un 1.8% en el primer trimestre, lo que también fue una revisión positiva respecto a un 1.7% previamente reportado.
En cuanto a la revisión desde el lado de los ingresos, el crecimiento del PIB se establece en un 2.6%, mejorando desde el 2.2% estimado inicialmente, lo que demuestra sólidos beneficios empresariales.
En resumen, aunque los desafíos inflacionarios continúan afectando a los hogares estadounidenses, la inversión en inteligencia artificial y el gasto empresarial están contribuyendo a un crecimiento económico que, hasta ahora, parece haberse sostenido a pesar de las turbulencias globales. La situación será crucial a seguir, ya que el comportamiento del consumidor seguirá influyendo en la dirección de la economía.
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