El Producto Interno Bruto (PIB) de México cerró el año 2025 con un crecimiento inesperado de 0.8%, superando las previsiones iniciales. Este desempeño se debió principalmente al impulso de las actividades industriales y de servicios, que mostraron una mejoría notable al final del año. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el cuarto trimestre se registró un avance del 0.9%, lo que representa el mejor resultado anual.
A pesar de las preocupaciones que surgieron por la política comercial de Estados Unidos, que había generado temores de recesión, México logró evitar un estancamiento económico. La revisión al alza de la estimación inicial—que era de 0.7%—refleja la resiliencia de la economía mexicana. Sin embargo, no todo es positivo: ciertos indicadores siguen añadiendo matices de debilidad en áreas clave.
Las actividades secundarias, que abarcan el sector industrial, crecieron un 0.9% en comparación con el trimestre anterior, destacando especialmente las orientadas a la exportación. Al mismo tiempo, los servicios comerciales y financieros también mostraron signos de un crecimiento moderado, mientras que el sector primario, que incluye la agricultura y ganadería, sufrió una caída del 1.4%, afectando así el desempeño trimestral general.
En el balance anual, las actividades primarias vieron un crecimiento del 4.2%. Sin embargo, el sector secundario retrocedió un 1.3%, con la minería liderando las caídas al experimentar un descenso del 6.5%. Por su parte, el comercio minorista (4.3%) y los servicios recreativos (11%) apoyaron el crecimiento de las actividades terciarias, que lograron un aumento del 1.3%. Las caídas más pronunciadas se registraron en el sector de alojamiento temporal y el de alimentos y bebidas, con descensos de -2.8% y -1% respectivamente.
En términos anuales, la economía mexicana se expandió un 1.8% en el último trimestre de 2025 respecto al mismo período del año anterior. A pesar de cerrar el año con un crecimiento moderado, las proyecciones para 2026 anticipan un crecimiento aún más débil, inferior al 2%, ante la incertidumbre que rodea la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
El panorama futuro parece retador. Analistas como Alberto Ramos de Goldman Sachs advierten que la actividad económica podría enfrentar obstáculos significativos debido a la falta de confianza empresarial. No obstante, los aumentos generosos en el salario mínimo y la resiliencia del mercado laboral podrían ofrecer un respaldo a la demanda interna. De cara al futuro, la inversión enfrenta un camino incierto, afectada por las tensiones internas y externas, especialmente en relación con las políticas comerciales de Estados Unidos y la reevaluación del TMEC.
A medida que la economía mexicana se adentra en 2026, el país sigue lidiando con la tensión entre el optimismo moderado y una serie de desafíos persistentes.
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