La economía mexicana enfrenta un panorama de “crecimiento chatito”, con un incremento proyectado del PIB de apenas 1.5% para este año, según el equipo de economistas de Banco BX+. Este crecimiento, que se ve impulsado principalmente por el consumo interno y la reactivación de algunas inversiones privadas gracias a la confirmación del T-MEC, se considera mediocre en comparación con el potencial histórico de la economía, que se sitúa entre el 1.8% y el 2%.
Alejandro Saldaña, economista jefe de la firma, señaló en conferencia de prensa la preocupación de que un crecimiento del 1.5%, después de un estancamiento del 0.5% registrado el año anterior, no debería ser visto como un indicativo positivo. Destacó la necesidad de no acostumbrarse a tasas de crecimiento tan bajas, enfatizando la importancia de impulsar la Inversión Fija Bruta para alcanzar cifras más saludables.
Un factor que podría beneficiar el consumo es la Copa Mundial de Fútbol, cuyos efectos se proyecta que añadan 0.10 puntos al crecimiento del PIB. Este evento, que generará un aumento en la demanda de servicios, puede ofrecer una oportunidad para estimular diversos sectores económicos.
Además, Saldaña advirtió sobre los desafíos estructurales que enfrenta el país en el contexto de una nueva multipolaridad mundial. A medida que Estados Unidos busca reducir la dependencia de China en sus cadenas de suministro, México podría posicionarse favorablemente bajo un modelo denominado “Nearshoring, 2.0”. Sin embargo, para aprovechar al máximo esta oportunidad, es imperativo realizar inversiones significativas en infraestructura, desde carreteras hasta sistemas de energía, así como mejorar la seguridad y el respeto por el estado de derecho.
En cuanto a la inflación, el análisis prevé dos “jorobas” que marcarán su trayectoria durante el año. La primera estará relacionada con aranceles y ajustes al IEPS, mientras que la segunda se anticipa para mediados de 2026, impulsada por la demanda generada por la Copa del Mundo. Se proyecta que la inflación cierre este año en un 3.90%, lo que plantea una discrepancia con las metas del Banco de México de llevarla al 3% en el tercer trimestre. Esta divergencia en las expectativas podría afectar la credibilidad de la institución a largo plazo si no se aborda adecuadamente.
En conclusión, aunque hay señales de impulso en ciertos sectores, el crecimiento limitado y los desafíos estructurales plantean un reto significativo para la economía mexicana en el corto plazo. La capacidad de responder a estos obstáculos y de aprovechar las oportunidades emergentes será crucial para el futuro económico del país.
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