El 3 de enero de 2026 fue un día marcado por la convulsión en Venezuela, cuando una incursión militar dirigida por Estados Unidos resultó en la destitución del entonces presidente Nicolás Maduro. Su hijo, Nicolás Maduro Guerra, evocó aquel momento crítico en una reciente entrevista, rememorando las intensas horas que vivió su padre mientras el ejército estadounidense bombardeara Caracas y otras regiones del país, dejando un saldo trágico de casi un centenar de víctimas.
“Todos pensábamos que ese día iba a morir”, confiesa Maduro Guerra al recordar el estado de ansiedad que invadía a su familia durante la operación. Asegura que su padre, al borde del colapso, logró enviarle un mensaje de aliento en forma de un audio: “Nico, están bombardeando. Que la patria siga luchando, vamos para adelante”.
Tras su captura, Maduro fue trasladado a Estados Unidos, donde enfrenta un juicio por narcotráfico, un proceso que, según su hijo, es visto como parte de una lucha legal que esperan se resuelva en favor de su padre. “Esperamos que el juicio se siga dando en el marco de la legalidad de los Estados Unidos y que se desestimen los cargos”, expresó Maduro Guerra en marzo de este año, durante una manifestación en apoyo a su padre en Caracas.
Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta, asumió temporalmente la presidencia ante este escenario caótico, mientras el país enfrentaba una de sus crisis más profundas. Maduro Guerra también compartió detalles sobre su interacción con su padre desde la prisión de máxima seguridad en Brooklyn, donde el exmandatario se encuentra recluido junto a su esposa, Cilia Flores.
Su hijo reveló que, en sus llamadas, su padre ha adoptado un enfoque inusual, viviendo una etapa de devoción: “Ha estado leyendo la Biblia de forma obsesiva. A veces empieza a hablarme de Mateo 6:33, Corintios 3 y el Salmo 108”. Estas conversaciones, que oscilan entre temas familiares y el fútbol —una de las pasiones del exmandatario—, reflejan un Maduro distinto al que había sido conocido por muchos antes de su detención.
La situación de Nicolás Maduro, tanto en su vida privada como pública, continúa generando un amplio debate y atención internacional. La lucha por su legado y su futuro en el ámbito jurídico y político es un tema candente en la actualidad del país, que sigue compitiendo por recuperar un equilibrio entre sus crisis internas y la presión ejercida desde el exterior. La historia del 3 de enero, junto con los acontecimientos que lograron cambiar el rumbo de una nación, seguirá resonando en el contexto de la política latinoamericana.
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