La zona metropolitana de Guadalajara atraviesa una crisis de agua agravada por la contaminación del río Santiago y el cierre del sistema antiguo de abasto, que proveía el 20% del consumo local. El gobierno estatal cerró las compuertas del canal y la presa Las Pintas el 7 de octubre de 2026, tras reportes de agua contaminada en los hogares1.
Como consecuencia, se implementó un esquema de tandeos por sectores que afecta a 45% de la población, con cortes de agua de dos a tres días por semana.
Contaminación y deterioro del río Santiago
El río Santiago, considerado el más contaminado del país, ha sufrido un deterioro progresivo desde 2013, según el investigador Juan Pablo Macías, quien ha detectado coliformes fecales en niveles alarmantes, presencia de metales pesados, manganeso, hierro, aluminio, nitrógeno amoniacal y otras sustancias que la planta actual no puede tratar1.
El colectivo Un Salto de Vida y académicos señalan que la contaminación proviene de descargas irregulares y falta de control, y acusan al Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) de no rastrear ni sancionar a los responsables, lo que ha puesto en riesgo la salud de la población en Guadalajara y municipios cercanos1.

Cortes de agua y afectaciones a la población
Con el cierre del sistema antiguo, 20% menos de agua llega a la ciudad y se han impuesto cortes de agua de dos a tres días por semana para el 45% de la población.
El agua que circulaba por el sistema antiguo presentaba olores fétidos y color negro, lo que la hacía imposible de potabilizar con la tecnología disponible, que data de 19561.

Críticas a la gestión y propuestas oficiales
Investigadores como José Arturo Gleason advierten que el problema es más complejo y no se limita al canal y la presa Las Pintas. Señalan que la red de distribución de Guadalajara tiene más de 8,500 kilómetros y 162 tanques de almacenamiento, muchos de ellos en condiciones desconocidas por falta de monitoreo constante1.
Las propuestas oficiales incluyen la construcción de un nuevo acueducto desde Chapala y la modernización de la infraestructura, pero académicos y colectivos critican que estas medidas son limitadas y que el proyecto contempla capital privado, lo que genera rechazo ante la posibilidad de privatización y la falta de transparencia en la gestión del agua1.
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por El Universal.






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