Cancún, QRoo.- La zona arqueológica de Tulum, reconocida por su belleza y relevancia histórica, está enfrentando una crisis notable en el ámbito turístico. En 2025, el sitio registró su peor año en más de una década, y el inicio de 2026 revela que esta tendencia descendente continúa. Durante el primer trimestre de este año, Tulum recibió a 257,978 turistas, lo que se traduce en un alarmante descenso del 33.1% en comparación con el mismo periodo del año anterior, que había alcanzado los 385,879 visitantes.
Este descenso sorprendente no sólo refleja la caída en la afluencia de turistas, sino que también se posiciona como una tendencia de doble dígito, incluso comparándose con el año 2010, que ya había sido catalogado como uno de los peores en la historia reciente del lugar. A pesar de recibir más de un millón de visitantes en 2025, esa cifra estuvo marcada por ser la más baja en 15 años, exceptuando los años del confinamiento global por la pandemia en 2020 y 2021.
Un factor clave en esta situación fue la reciente toma de control de los accesos al Parque Nacional Tulum por parte del Ejército, que incluye la zona arqueológica y el nuevo Parque del Jaguar. Esta intervención ha implicado la implementación de cobros por el acceso a las playas, lo que generó descontento entre la población local y los visitantes. En 2025, manifestaciones ciudadanas se hicieron eco de este descontento por la política adoptada por las fuerzas armadas, bajo el auspicio del gobierno federal.
Tulum también enfrentó otros desafíos, como elevados costos en transportación, restaurantes y alojamiento, lo que afectó gravemente la experiencia de los viajeros. A pesar de los intentos por mejorar la imagen del destino mediante la promoción de “acceso libre” a las playas, las restricciones sobre alimentos y bebidas, que obligan a los visitantes a consumir en negocios locales, continuaron generando malestar y críticas.
La repercusión de estos problemas se vio reflejada en una notable caída en la ocupación hotelera, lo que ha llevado al Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo a lanzar esfuerzos promocionales, buscando revertir la desaceleración en el turismo. David Ortiz Mena, presidente de los hoteleros de Tulum, ha señalado que uno de los principales retos es administrar la imagen del destino, instando a una promoción más robusta como estrategia vital para contrarrestar la mala percepción sobre uno de los destinos más exclusivos del Caribe mexicano.
A medida que avanza 2026, queda claro que Tulum se enfrenta a un camino lleno de desafíos en su lucha por recobrar el esplendor turístico que lo caracterizaba. La unión de fuerzas entre autoridades, empresarios y comunidad puede ser el primer paso hacia una recuperación efectiva de este emblemático sitio.
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