La situación de los inmigrantes en Estados Unidos ha alcanzado un punto crítico, marcado por un clima de miedo y ansiedad. Familias como la de Sindy Estrada, originaria de Colombia, enfrentan la amenaza de deportación, lo que ha alterado sus vidas de manera drástica. Estrada, quien se trasladó a Estados Unidos hace tres años huyendo de la inseguridad y las extorsiones en su país natal, ahora vive en una constante preocupación. Su hijo de 16 años ha dejado de socializar con sus amigos debido al estrés que trae consigo la incertidumbre sobre su futuro.
Las políticas de inmigración implementadas bajo la administración de Donald Trump han exacerbado la tensión en muchas comunidades migrantes. Se contemplan deportaciones masivas de aproximadamente 11 millones de indocumentados, a quienes se etiqueta como “criminales” por vulnerar las leyes de inmigración. Estas acciones no solo han suscitado la indignación de muchos, sino que también han tenido un impacto significativo en la salud mental de la comunidad.
Expertos en salud mental advierten que el miedo y la ansiedad que ahora viven las familias inmigrantes son comparables a los sentimientos de angustia que prevalecieron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El aumento en la cantidad de redadas y detenciones, muchas de ellas arbitrarias, junto a la revocación de permisos temporales, multiplican la incertidumbre en las comunidades latinas. La angustia se traduce en un incremento de problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, especialmente entre los más jóvenes, quienes experimentan cambios dramáticos en su comportamiento.
Uno de los consultores destaca que, al igual que tras el 11-S, se ha visto un aumento en el consumo de sustancias y en los conflictos familiares, lo que agrava la difícil dinámica que enfrentan las familias inmigrantes. Muchos niños expresan su angustia de formas que pueden parecer alarmantes, como la autolaceración o comportamientos agresivos.
A pesar de la adversidad, se hace un llamado a continuar con la vida, a buscar mantener la esperanza. En Nueva York, por ejemplo, existen recursos disponibles para aquellos que necesiten apoyo en salud mental, incluyendo servicios de terapia y grupos de apoyo.
Recientemente, las dinámicas de control, como las tobilleras electrónicas impuestas a algunos migrantes, solo han intensificado el sentimiento de ser vigilados. Sin embargo, los expertos en salud mental insisten en que es vital no ceder ante el miedo y seguir adelante con el trabajo y la vida cotidiana.
La información comentada se basa en eventos y análisis hasta el 18 de mayo de 2025.
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