Los rebedes hutíes de Yemen han intensificado sus ataques en la ciudad de Marib, lanzando un total de seis misiles balísticos y cuatro drones en una ofensiva que se registró durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, dejando un saldo de varios heridos y destrozos en viviendas, vehículos e instalaciones civiles. Esta escalada se produce en un contexto de creciente tensión en el país, donde las áreas residenciales son cada vez más vulnerables a los ataques.
Según la oficina de prensa de la gobernación de Marib, los misiles impactaron varios barrios, incluyendo el de Al Sharika, donde un proyectil hirió a Omar Anwar Mohammed Hazaa. Las autoridades locales han manifestado que estos ataques no solo provocaron daños en la infraestructura civil, sino que también ponen en riesgo la vida de la población, especialmente de los desplazados que han encontrado refugio en Marib. Este ha sido uno de los puntos de mayor concentración de desplazados internos debido a la prolongada guerra civil en Yemen.
Los hutíes, que operan en estrecha relación con Irán, han sido acusados de actuar con impunidad al apuntar a zonas residenciales e infraestructuras civiles, lo cual es considerado una violación del Derecho Internacional Humanitario. Las autoridades de Marib han solicitado a la comunidad internacional y a diversas organizaciones humanitarias que condenen estos actos y documenten lo ocurrido.
Por si fuera poco, la violencia se ha intensificado tras la suspensión indefinida de operaciones en el puerto de Moca, un punto estratégico situado en el estrecho de Bab el Mandeb, que fue blanco de una serie de ataques aéreos esta semana. Estos ataques han cobrado, al menos, siete vidas en las instalaciones portuarias, incrementando así la presión sobre un Gobierno ya debilitado por el conflicto interno. Los hutíes defienden que sus ataques han estado dirigidos contra fuerzas militares y armamento saudí, argumentando que son en respuesta a la escalada de tensión provocada por las autoridades sauditas, que apoyan al Gobierno yemení en Adén.
La situación en Yemen, que ha visto una merma de la violencia desde la tregua de 2022, ha vuelto a ser crítica. Marib, controlada por el Gobierno reconocido internacionalmente, continúa siendo un punto focal del conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los insurgentes hutíes, que han mantenido el control de la capital, Saná, durante más de una década. Esta reciente ola de ataques no solo subraya la inestabilidad persistente en el país, sino que también plantea serios desafíos humanitarios, especialmente para una población ya desgastada por años de guerra.
Con el incremento de los bombardeos, cada vez más voces se alzan pidiendo atención a la crisis humanitaria que enfrenta Yemen, un país cuya historia ha quedado marcada por la lucha y el sufrimiento. La comunidad internacional se enfrenta a un llamado urgente para actuar y dar respuesta a la situación que vive la población yemení. Juntos, el compromiso y la acción son necesarios para mitigar el impacto devastador de esta guerra interminable.
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