La industria textil, vestuario y calzado se enfrenta a desafíos crecientes, marcados por el contrabando, la subvaluación de productos y una inquietante incertidumbre económica que ha llevado a la pérdida de hasta un 30% de empleos en diversas empresas a lo largo del año. Según la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), este sector ha sido severamente impactado, con la pérdida de 200,000 empleos en los últimos siete trimestres.
Manuel Espinoza, presidente de la Comisión de Aduanas de la Concamin y empresario en el sector textil, ha señalado que la situación es alarmante: 40 empresas han cerrado en el último año debido a esta ilegalidad, incluida su propia planta de hilo de algodón en Puebla, lo que resultó en la liquidación de personal. Este fenómeno ha forzado a muchos empleados a trasladarse a la informalidad, afectando el acceso a prestaciones como el seguro social y el Infonavit.
En el ámbito del calzado, el empleo formal también ha decrecido un 30% desde septiembre de 2023. A pesar de que el gobierno federal ha implementado nuevas medidas arancelarias para productos importados, el contrabando continúa en aumento; se estima que alrededor del 23% del consumo nacional de calzado proviene de este tipo de actividades ilegales. Mauricio Battaglia Velázquez, presidente de la Comisión de Defensa de la Legalidad de Concamin, ha expresado su preocupación por esta tendencia, señalando que, aunque las importaciones legales no son un problema, el contrabando está en aumento.
Además, el gobierno mexicano ha expandido el número de productos con un precio de referencia para importaciones, buscando identificar artículos subvaluados. Sin embargo, el cierre de empresas no se limita a la reducción de personal; afecta a toda la cadena productiva del país, desde la agricultura hasta la manufactura.
La industria del calzado enfrenta desafíos similares, desde el proceso de curtiduría hasta la producción final. En Guanajuato, se han perdido 25,000 puestos de trabajo en este sector desde finales de 2023, aunque se estima que la cifra nacional podría alcanzar los 50,000.
Datos recientes de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), divulgados por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), revelan que las ramas de insumos textiles, confección de prendas de vestir y productos de cuero han sido de las más afectadas en términos de empleo. La nómina en el sector de insumos textiles es ahora un 29% inferior a la de 2019, antes de la pandemia, mientras que en la industria del vestido y la fabricación de productos de cuero y piel, las caídas son del 21.5% y 18.3%, respectivamente.
Los datos reflejan que, a pesar de los esfuerzos del gobierno, la industria textil y del calzado no ha logrado recuperar la estabilidad anhelada, enfrentándose a una crisis que podría extenderse más allá de este año.
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