Hace poco más de dos semanas, un acontecimiento deportivo captó la atención en el ámbito del futbol americano en México. Los Borregos del Tecnológico de Monterrey sorprendieron al vencer a los Pumas de la UNAM con un contundente 73-20 en la liga ONEFA. Sin embargo, este resultado fue eclipsado al día siguiente por un desarrollo significativo: un histórico acuerdo entre estas dos prestigiosas universidades mexicanas.
En un esfuerzo por liderar la nueva economía y fomentar la innovación en el país, la UNAM se unió al Distrito de Innovación de Tlalpan. Este paso representa un guiño hacia el futuro, donde los vínculos académicos pueden catalizar el desarrollo de nuevos negocios. En este contexto, el Annual Summit de 1200VC, liderado por la mexicana Adriana Tortajada, reúne a fondos de inversión internacionales que buscan financiar proyectos en el ámbito de la “deep tech”, un término que designa tecnologías avanzadas que, a menudo, se desarrollan al lado del fenómeno de la inteligencia artificial. No obstante, la penetración de este campo en México es todavía incipiente.
Luis Stein, un argentino con experiencia en el ecosistema de innovación en Chile, es uno de los actores clave en este movimiento. Con su fondo de capital de riesgo, AndesVC, busca financiar tecnologías profundas que puedan surgir de la colaboración entre la UNAM y el Tecnológico de Monterrey. Este tipo de sinergia académica tiene como objetivo desarrollar proyectos de investigación aplicada en áreas clave como la biotecnología y el desarrollo farmacéutico. La intención es no solo innovar, sino también convertir estos avances en empresas, un enfoque que, aunque común en Norteamérica, aún enfrenta desafíos en el ámbito académico en México.
Una de las empresas destacadas en el summit es Alume, que ha desarrollado una herramienta revolucionaria para guiar a los médicos durante las cirugías de cuello, iluminando los nervios para evitar daños. Desde su creación en 2020, Alume ha recaudado más de 30 millones de dólares, lo que resalta el gran potencial de desarrollo de tecnologías que resuelvan problemas críticos en el sector salud. La interrogante que surge es: ¿cuántas más podrán surgir en México?
Este tipo de iniciativas son fundamentales no solo para atraer y retener talento, sino también para elevar los salarios en el país, fomentando una prosperidad real y no limitada a la maquila. En un mundo donde la percepción común es que todo ya ha sido inventado, se hace evidente que México está a punto de comenzar un viaje hacia la innovación.
A medida que se discuten los riesgos de la inteligencia artificial, también es vital resaltar sus beneficios potenciales. Especialistas como Henrik I. Christensen, una autoridad en robótica, han señalado que la escasez de mano de obra calificada para la manufactura en Estados Unidos representa una oportunidad significativa para México. Su experiencia evidencia que, aunque hay una inseguridad sobre los trabajos en fábricas, el crecimiento en el sector manufacturero puede ser una vía viable para el desarrollo.
El acuerdo entre la UNAM y el Tecnológico de Monterrey en Tlalpan puede ser la chispa que prenda una mecha de innovación en México. Con el capital de fondos como 1200VC y AndesVC, además del apoyo de graduados y expertos de estas instituciones, existe un potencial real para que el país despegue en el ámbito de la tecnología profunda, abriendo caminos hacia un futuro más próspero y competitivo.
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