En 2025, México se enfrentó a un entorno económico complicado, marcado por un crecimiento del PIB que se puede calificar de mediocre. Sin embargo, en medio de este panorama, una noticia resplandeció: el notable aumento de las exportaciones mexicanas. Al alcanzar un récord de 664,837 millones de dólares, las ventas al exterior crecieron un impresionante 7.6%. Este logro fue particularmente sorprendente, dado que se produjo durante el segundo “Reinado” de Donald Trump, un momento caracterizado por una retórica proteccionista y la implementación de barreras comerciales que complicaron el acceso al mercado estadounidense.
Los exportadores mexicanos demostraron una resistencia admirable. A pesar de enfrentarse a aranceles del 50% al acero y aluminio, tarifas compensatorias al tomate, y una estrategia que involucró la revaluación del peso en un 10%, los resultados fueron alentadores. Las exportaciones automotrices, aunque experimentaron una caída del 4.2% —totalizando 185,000 millones de dólares—, fueron superadas por el espectacular crecimiento del 17.3% en las exportaciones no automotrices, que alcanzaron los 451,000 millones de dólares. En esta categoría, incluyeron productos como maquinaria, computadoras y equipos electrónicos, contribuyendo a resaltar el auge de la minería, que sumó 13,803 millones de dólares, un incremento del 26.9% en comparación con el año anterior.
Sin embargo, no todas las ramas tuvieron un desempeño positivo. Las exportaciones agropecuarias sufrieron una drástica contracción del 10.8%, rompiendo una racha de 15 años de crecimiento. Las causas de esta caída incluyen factores climáticos adversos, restricciones comerciales al tomate y problemas de seguridad que impactaron en la industria ganadera.
La industria siderúrgica fue particularmente golpeada por las políticas de Trump, registrando una caída superior al 40% en sus exportaciones. A pesar de los esfuerzos de las empresas y las negociaciones del gobierno mexicano, los aranceles impuestos desde junio dejaron profundas huellas en este sector, que había sido emblemático en la relación comercial entre México y Estados Unidos.
En el ámbito petrolero, la situación fue igualmente preocupante. Las exportaciones de petróleo alcanzaron solo 21,245 millones de dólares, marcando una caída del 26% respecto al año anterior, el nivel más bajo en 35 años. En contraste, las importaciones en este sector llegaron a 46,797 millones de dólares, generando un déficit en la balanza petrolera de 25,552 millones, un 20% mayor que en 2024.
Estos datos reflejan una clara tendencia de despetrolización de las exportaciones mexicanas, donde las ventas de petróleo ahora representan apenas el 3% del total. A pesar de esta diversificación, la mayoría de las exportaciones, un 83.7%, todavía se concentran en el mercado estadounidense.
México se mantiene como uno de los diez mayores exportadores del mundo, con un total de 374,000 empresas activas en el sector. Sin embargo, el 20% de estas empresas son responsables del 80% de las ventas totales. Aunque a años luz de China, líder del mercado con 3 billones 300,000 millones de dólares en exportaciones, México se encuentra en una posición competitiva comparable a la de países como Francia, India, Singapur e Italia, que superan los 700,000 millones anuales.
Con miras en el futuro, el desempeño de la economía mexicana en 2026 dependerá en gran medida del consumidor estadounidense, quien arranca el año con una perspectiva de optimismo contenida. La situación actual sugiere que los retos y oportunidades seguirán a la orden del día en el complejo escenario del comercio exterior mexicano.
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