Los consumidores hoy en día no solo adquieren productos por sus características, sino también porque se sienten identificados con los valores que la marca representa. Sin embargo, la falta de coherencia entre lo que un fundador o embajador de marca promueve y sus acciones puede poner en riesgo tanto su reputación personal como la de la empresa. Por este motivo, la construcción de una marca personal sólida se convierte en un elemento crucial, tal como indica la Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores (IEBS).
La exposición en redes sociales juega un papel vital en este proceso. Los emprendedores que comparten su trabajo en plataformas digitales no solo fortalecen su propia identidad, sino también la de su negocio, facilitando una conexión más profunda con su clientela. Sin embargo, este mismo canal puede volverse una desventaja si se presenta contenido que contradiga el mensaje o los valores de la marca personal. La rapidez con que se propagan las imágenes y las percepciones en la red puede erosionar rápidamente la confianza de clientes y socios.
El auge de las redes sociales ha hecho que la marca personal adquiera una relevancia sin precedentes. Las interacciones son más constantes y directas que nunca, lo que significa que cada acción cuenta. Si un emprendedor está alineado con una causa social o medioambiental, cualquier actuación que contradiga esos principios puede resultar en la pérdida de clientes y oportunidades laborales. Como señala un experto en imagen, las marcas son cada vez más cautelosas al asociarse con individuos cuyas acciones pueden comprometer su propia credibilidad.
La idea de que un emprendedor pueda excusarse diciendo que actúa como un “personaje” ajeno a su verdadera personalidad no es convincente, especialmente cuando se trata de construir una imagen pública robusta. Este enfoque es insostenible a largo plazo, al igual que la perfección que a menudo se exhibe en las redes sociales. La autenticidad se convierte en un pilar fundamental.
Para aquellos que deseen establecer una imagen personal coherente y confiable, IEBS sugiere centrarse en tres aspectos clave:
Lo que decimos: La manera en que nos comunicamos a través de palabras, tono y contenido multimedia es fundamental. Cada interacción cuenta para definir la percepción que otros tienen de nosotros.
Lo que hacemos: A menudo, las acciones hablan más alto que las palabras; por lo tanto, nuestras actividades deben estar alineadas con el mensaje que deseamos comunicar.
La actitud: El tono y la forma en que nos expresamos deben complementar lo que decimos y hacemos, reforzando la imagen que queremos proyectar.
Lorena Martínez, consultora de imagen, subraya la importancia de las tres C: coherencia, congruencia y consistencia. Los emprendedores deben conocerse a sí mismos y entender qué quieren aportar; esto les ayudará a unir lo que dicen y hacen al reflejar una imagen auténtica. Si se trata simplemente de un cambio de actitud temporal, el riesgo es que la credibilidad se vea afectada.
En conclusión, la gestión de la marca personal es más que una habilidad; es una necesidad en el paisaje empresarial contemporáneo. Con el enfoque adecuado, no solo se puede mantener la reputación personal, sino también abrir un abanico de oportunidades comerciales. La información presentada aquí refleja la importancia de cuidar tanto de la imagen pública como de los valores personales y empresariales, en el contexto actual, donde cada paso cuenta.
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