Antonio Mohamed aterrizó en el banquillo del América como el sucesor de Miguel Herrera, quien se marchó para dirigir a la Selección Mexicana. La decisión de Ricardo Peláez, que en ese entonces era presidente del club, fue firmar a Mohamed por un año, abarcando así los torneos Clausura 2014 y Apertura 2014. Sorprendentemente, el Turco se coronó campeón en este último.
Más de once años después, Mohamed se encuentra a un paso de conseguir su cuarto título como director técnico, esta vez a cargo de Toluca, enfrentando al América, su antiguo club, del cual partió tras una ruptura de relaciones con la directiva y ciertos jugadores. En su primer ciclo al mando, las Águilas dominaron el torneo, manteniendo el liderato desde la tercera jornada hasta el final. En la Liguilla, eliminaron a Pumas y Rayados, y culminaron venciendo a Tigres en la final. Sin embargo, la directiva nunca renovó su contrato.
Aunque el torneo estaba aún en curso, la dirigencia ya había comenzado a planificar la próxima temporada, sorprendiendo a Mohamed al no incluirlo en sus planes, ya que se había alineado a Gustavo Matosas, un técnico emergente que había sido bicampeón con León. La incertidumbre en el club causó un ambiente tenso que afectó al equipo, imposibilitando que el plantel se concentrara en la búsqueda del campeonato.
Un dato relevante es que Mohamed dedicó su título del Apertura 2014 a la afición de Rayados, justo antes de ser anunciado como el nuevo director técnico de ese equipo. Sin duda, su paso por el América quedó marcado por un significativo episodio de incomprensiones con la directiva y algunos jugadores, como se evidenció en un conflicto que tuvo con el defensa Paul Aguilar.
A pesar del clima adverso, el América logró imponerse en la serie final contra Tigres, y Mohamed levantó su segundo título. El día después de la victoria, compartió una emotiva despedida con las siguientes palabras:
“Me dieron las gracias y pasó lo que yo sabía desde hace mucho. Estoy disfrutando el momento y les dije que no me gustaron las formas y ellos están en su derecho. Les dejo la copa y me llevo mi dignidad”.
Este desenlace destaca una faceta del deporte profesional: la complejidad de las relaciones entre técnicos, jugadores y directivas, especialmente cuando las expectativas y emociones están en juego. Lo ocurrido con Mohamed se inscribe en un contexto donde la dignidad y el respeto son esenciales para la continuidad de cualquier proyecto futbolístico.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

