Hugo Aguilar, abogado oaxaqueño y defensor de los derechos de los pueblos originarios, ha sido elegido como el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a partir del próximo 1 de septiembre. Aguilar obtuvo el mayor número de votos (5.3%) en las recientes elecciones populares para renovar a los ministros del máximo tribunal del país, lo que marca un hito en la historia judicial de México al ser el primer presidente de la Corte electo por sufragio.
Este cambio es parte de una reforma impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuada por la actual presidenta, Claudia Sheinbaum. El nuevo marco legal establece que el mandato presidencial en la Corte durará dos años, y cada dos años la presidencia pasará al ministro con el siguiente mayor número de votos. Además, el cargo de ministro de la SCJN ahora tendrá una duración de 12 años, en lugar de los 15 que se manejaban anteriormente.
Con su llegada, Hugo Aguilar presidirá la SCJN durante los primeros dos años de su mandato como ministro, del 1 de septiembre de 2025 al 1 de septiembre de 2027. Posteriormente, el espacio será ocupado por el segundo ministro más votado en las elecciones, lo que asegura una rotación que promete dinamizar la Corte.
La próxima Suprema Corte estará compuesta por nueve ministros, cuatro hombres y cinco mujeres, lo que representa una reducción respecto a los once actuales. Esta medida busca conformar una Corte más representativa y menos burocrática, acorde a los tiempos contemporáneos.
Aguilar, quien ha optado por no usar la tradicional toga negra, sino vestimenta ceremonial indígena, simboliza un compromiso con una justicia “pluricultural, cercana a la gente y con enfoque comunitario”. Su trayectoria incluye su trabajo como asesor jurídico del EZLN en los años 90 y su participación en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), aspectos que han sido fundamentales para la reciente reforma constitucional que reconoce los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos.
Es notable que, aunque Aguilar no cuenta con experiencia como juez ni militancia partidista, su arribo representa un cambio significativo en la justicia mexicana. Esta nueva etapa de la SCJN promete abrir espacios para la participación ciudadana y corregir la histórica exclusión de los pueblos originarios en el sistema judicial del país.
“Ya nos toca”, proclamó Aguilar durante su campaña, utilizando redes sociales como una herramienta clave para dar a conocer sus propuestas. Su elección no solo simboliza un cambio de estructura, sino también un intento de conectar con una ciudadanía que clama por representación y justicia inclusiva.
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