La temporada de ciclones del Atlántico para este año se perfila como una de las más activas de los últimos tiempos, según pronósticos elaborados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Se anticipa que se desarrollen entre seis y diez huracanes, de los cuales entre tres y cinco podrían alcanzar categorías significativas, es decir, de nivel tres o superior. Además, se prevén entre 13 y 19 tormentas con nombre, caracterizadas por vientos sostenidos que superan los 62 kilómetros por hora.
Ken Graham, director del Servicio Nacional de Meteorología (NWS, en inglés), destacó en una reciente conferencia que hay un 60% de probabilidades de que la temporada sea más intensa que lo habitual, en contraste con un 30% de posibilidades de que se mantenga en niveles normales y apenas un 10% de que sea menos activa. Este desarrollo se enmarca dentro de la época de huracanes que transcurre del 1 de junio al 30 de noviembre, periodo en el que se estima que surgirán nombres como Andrés, Barry, Chantal, y muchos más.
Las proyecciones de NOAA indican que este año superarán el promedio histórico de 14 tormentas y siete huracanes. Uno de los factores determinantes para esta avivada actividad está relacionado con el incremento de las temperaturas del océano, un aspecto que según Graham tiene relación directa con la formación de ciclones más potentes.
Vale la pena recordar que la temporada anterior, en 2024, ya había sido por encima de lo habitual, con un total de 18 tormentas y 11 huracanes, cinco de los cuales impactaron fuertemente en Estados Unidos. El huracán Helene fue particularmente devastador, ocasionando más de 200 muertes en estados como Georgia, Florida y Carolina del Norte.
Sin embargo, la proyección de esta temporada se presenta en un contexto preocupante, dado que se emitió poco después de la aprobación por parte de la Cámara de Representantes de un presupuesto que implica recortes del 30% a la NOAA y de 646 millones de dólares a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA). La administración actual también ha solicitado una reducción de mil trabajadores en la NOAA, lo que ha generado inquietud entre los expertos sobre cómo estos recortes podrían afectar la preparación y respuesta ante posibles desastres.
La administradora interina de la NOAA, Laura Grimm, ha afirmado que estas reducciones no impactarán la capacidad de hacer pronósticos, asegurando que el Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) mantiene a su personal completo y listo para la temporada. Este anuncio se realizó en el estado de Luisiana, donde se conmemoran los 20 años del huracán Katrina, uno de los más mortales en la historia reciente de Estados Unidos con mil 392 muertes registradas.
La información sigue siendo relevante y fundamental para la preparación ante una temporada que podría ser crítica en los próximos meses. La atención debe dirigirse no solo a los pronósticos climáticos, sino también a cómo las decisiones políticas podrían impactar la capacidad de respuesta ante los desastres naturales.
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