Los niveles de activación física entre los mexicanos se han convertido en un desafío significativo para la salud pública. A pesar de un aumento en la población que realiza ejercicio en los últimos años, especialmente tras la pandemia de Covid-19, los niveles siguen siendo alarmantemente bajos. A principios de 2025, 4 de cada 10 adultos urbanos informaron practicar alguna forma de ejercicio durante su tiempo libre, según el Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) del Inegi. Esto representa un incremento del 44.5% en comparación con el 41.1% del año anterior, pero aún revela que más de la mitad de los mexicanos no se mueve lo suficiente.
Un análisis más detallado muestra que los hombres y los jóvenes son quienes más se involucran en la actividad física. Mientras que el 49.1% de los hombres realiza ejercicio, solo el 40.7% de las mujeres lo hace, evidenciando una brecha de 8.4 puntos porcentuales que aunque ha disminuido, sigue siendo notable. Además, a partir de los 40 años, la tasa de actividad cae por debajo del 39%, lo que sugiere que factores como la disponibilidad de tiempo libre, especialmente para las mujeres y los adultos en edad laboral, afectan las tasas de ejercicio.
El reporte también subraya la diferencia entre participar en una actividad física y hacerlo en un nivel que ofrezca beneficios tangibles para la salud. Entre 2024 y 2025, se observó un descenso del número de personas que dedican tiempo suficiente al ejercicios, de 64.2% a 58.8%. Esto indica que, aunque más personas están haciendo algo de ejercicio, una proporción menor cumple con las recomendaciones mínimas. Es crucial no solo participar en actividades físicas, sino también alcanzar niveles óptimos para cosechar todos los beneficios que el ejercicio puede ofrecer.
Las barreras para la actividad física son variadas, siendo la falta de tiempo una de las razones más comunes citadas por quienes no se ejercitan. Tres de cada diez personas inactivas indican que su vida laboral o estudiantil les deja poco espacio para el ejercicio. Otros factores incluyen problemas de salud, tareas domésticas e incluso la inseguridad, que también son motivo de desánimo. Por el contrario, los que sí están activos suelen señalar la salud y el bienestar como sus principales motivaciones, seguidos de la mejora estética y la diversión.
La actividad física es esencial para el bienestar general. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, o 75 a 150 minutos de actividad vigorosa, o una combinación de ambas. Estas pautas incluyen actividades como caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar o practicar deportes, y pueden distribuirse en sesiones cortas a lo largo de la semana. La OMS también recomienda complementar el ejercicio aeróbico con actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana, vital para mantener la masa muscular y la funcionalidad física a medida que se envejece.
Para aquellos que llevan una vida sedentaria, cualquier actividad es mejor que ninguna, y aumentar gradualmente el movimiento puede traer beneficios medibles. La evidencia científica respalda ampliamente los beneficios de mantener una actividad física regular, que puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión y ciertos tipos de cáncer, además de ayudar a controlar el peso corporal.
Desde una perspectiva de salud mental, la práctica regular de ejercicio está relacionada con menores niveles de ansiedad y depresión, mejorando el estado de ánimo y la calidad del sueño. A largo plazo, mantenerse activo favorece la función cognitiva, la autonomía y la calidad de vida, convirtiendo la actividad física en una de las intervenciones más efectivas en salud pública.
En conclusión, promover una sociedad más activa no solo es deseable, sino necesario. A medida que nos enfrentamos a retos en materia de salud pública, es vital que se implementen políticas y estrategias que incentiven la práctica del ejercicio en todos los sectores de la población, con miras a mejorar la calidad de vida de los mexicanos y sentar las bases de un futuro más saludable.
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