Cuba ha vuelto a reencontrarse con la electricidad tras un nuevo apagón que dejó a la población sumida en la oscuridad. Este es el séptimo episodio de este tipo en lo que va del año, evidenciando la grave crisis energética y económica que atraviesa la isla, una situación que se ha visto agravada por las sanciones impuestas desde Washington.
El pasado viernes, después del mediodía, más de 9.4 millones de habitantes se quedaron sin luz debido a una falla en las líneas de transmisión. La interrupción afectó inicialmente a cinco provincias en la zona occidental, incluida La Habana, y rápidamente se expandió a las otras diez provincias. La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) reportó que hacia las 20:00 hora local el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) fue reintegrado en todo el país. Sin embargo, esta recuperación no significará un alivio inmediato para la población, ya que la falta de generación continuaría provocando cortes en gran parte del territorio.
Lisner Cruz, un alto directivo de la UNE, destacó en una reciente aparición en televisión que “la afectación es severa”. En La Habana, menos del 50% de los residentes contaba con servicio eléctrico la noche del sábado. Una pensionada de la capital, Lucía Martínez, expresó su frustración: “Aquí tuvimos más o menos unas cuatro horas de luz en la tarde y luego la volvieron a quitar”.
La compañía demoró alrededor de 30 horas en restablecer el servicio, seis horas menos que en el apagón general anterior, ocurrido a principios de enero. La crisis eléctrica de Cuba se origina, en gran medida, en la obsolescencia de las siete plantas termoeléctricas que sostienen la red nacional, unas instalaciones que presentan graves deficiencias.
Desde enero de 2026, la situación se ha intensificado, en parte como consecuencia de las restricciones impuestas por el gobierno de Donald Trump, que han dificultado el acceso a combustible necesario para mantener en funcionamiento las plantas y sus generadores de respaldo, que dependen de diésel importado. Cruz enfatizó que, de contar con el combustible adecuado, la reactivación del servicio eléctrico sería mucho más eficiente.
Recientemente, la duración de los apagones ha alcanzado niveles alarmantes, con cortes superiores a 30 horas en La Habana y más de 60 horas en otras provincias. Mientras el gobierno cubano apunta a las sanciones de Estados Unidos como responsables de la crisis, las autoridades estadounidenses atribuyen la situación a un manejo económico interno ineficaz.
A medida que la isla intenta hacer frente a esta crisis, las historias de cubanos que se ven obligados a adaptarse a las privaciones energéticas se convierten en un reflejo de la resiliencia de un pueblo que, a pesar de los desafíos, sigue buscando un rayo de esperanza en la oscuridad.
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