El futbolista Dani Alves compareció este lunes ante la jueza que le investiga por agresión sexual en la discoteca Sutton de Barcelona. En su declaración, Alves intentó convencer a la magistrada de que lo ocurrido no fue una violación, sino una relación sexual consentida entre adultos. Aunque reconoció por primera vez que hubo penetración, insistió en que hubo “tensión sexual” e interés mutuo entre él y la joven que denunció la violación.
Sin embargo, una descoordinación entre el juzgado y los Mossos hizo que Alves llegara tarde a la declaración. El futbolista ha estado en prisión preventiva durante tres meses tras su primera declaración, en la que negó cualquier relación sexual con la chica y posteriormente reconoció que habían tenido sexo oral, pero siempre consentido. Con su nuevo abogado, Alves intentó enmendar aquel error de estrategia.
Durante su comparecencia, Alves explicó que no se ratifica en su anterior declaración porque estaba “obsesionado” con que su esposa se enterara de la infidelidad. Además, afirmó que todavía la quiere. La policía le condujo desde la cárcel de Brians 2 hasta la Ciudad de la Justicia para su segunda declaración ante la magistrada.
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