En un verano marcado por la creatividad y la innovación, Jacob’s Pillow, en los hermosos Berkshires, ha sido el epicentro del diálogo sobre danza y tecnología emergente. Durante su segundo simposio anual, denominado Future Figures, un selecto grupo de coreógrafos, académicos, productores y financiadores se reunió para explorar la intersección entre arte y tecnología. Este evento se llevó a cabo en el resplandeciente nuevo teatro Doris Duke, que reabrió sus puertas en 2025 tras un devastador incendio en 2020, consolidándose como uno de los teatros de danza más avanzados del mundo.
Bajo la dirección de Sydney Skybetter, un destacado coreógrafo y director del Brown Arts Institute, los participantes tuvieron la oportunidad de compartir sus trabajos, debatir oportunidades y enfrentar los obstáculos comunes. Skybetter, conocido por su labor en el ámbito de la danza y la tecnología, facilitó un ambiente propicio para la colaboración y el intercambio de ideas.
Sin embargo, los desafíos persisten. La urgencia de la evolución en curation, producción y financiamiento se ha hecho evidente. Jacob’s Pillow se presenta como un líder en la creación de redes que apoyan a los artistas en la búsqueda de espacios, tiempo y recursos necesarios para su desarrollo. Los temores en torno a la tecnología y su mal uso, a menudo dominados por preocupaciones sobre la privacidad y el poder de las corporaciones tecnológicas, no impiden que muchos artistas busquen respuestas creativas a preguntas fundamentales sobre el papel de la tecnología en la sociedad.
Los ponentes y participantes del simposio enfatizaron la importancia de reimaginación de un mundo digno de vivir, utilizando la tecnología como herramienta de expresión artística. No solo consumen tecnología; la diseñan, buscando desafíos en las estructuras comerciales y abogando por una representación más equitativa. Al mismo tiempo, el informe de 2021 de la National Endowment for the Arts, titulado Tech as Art, subrayó que, cinco años después, las recomendaciones continúan vigentes.
La pregunta que todos enfrentan es por qué se debe dar prioridad a la intersección entre arte y tecnología en un contexto político y social tan volátil. La respuesta radica en el potencial que artistas tienen para imaginar futuros creativos y centrados en la comunidad a través de la tecnología.
Todd Machover, compositor y director del MIT Media Lab, instó a los asistentes a considerar cómo la inteligencia artificial podría potenciar, en lugar de suprimir, la creatividad. Su mensaje resonó en un mundo donde las herramientas tecnológicas podrían usarse para fortalecer la democracia en lugar de socavarla.
La jornada también incluyó reflexiones sobre la desigualdad en el acceso a la tecnología. Skybetter recordó palabras de Ruha Benjamin sobre cómo las comunidades marginalizadas experimentan el avance tecnológico de manera diferente, resaltando la necesidad de abogar por un futuro inclusivo.
Para aquellos interesados en el arte que desafía los límites de la tecnología, el simposio no solo sirvió como punto de encuentro. Ofreció una visión optimista de cómo la danza y otros medios pueden ayudar a moldear un mundo mejor. La invitación es a explorar y reconocer a los artistas que están trabajando en esta emocionante frontera, reafirmando que, efectivamente, “no todo en el mundo es malo”. En ese sentido, las voces de los participantes en Jacob’s Pillow pintan un cuadro lleno de esperanza y posibilidades para el futuro de la expresión artística.
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