Una activista que busca a su hermano desaparecido. Un abogado que se volvió viral por compararse con un chicharrón. Una litigante marcada por haber defendido al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán. Un joven jurista que se promociona con carteles caseros en el Zócalo. Todos tienen algo en común: compiten por un puesto en el nuevo sistema de elección judicial en México.
El próximo domingo 1 de junio de 2025, por primera vez en la historia del país, jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte serán elegidos en las urnas. Esta reforma —impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y avalada al cierre de su mandato— pretende abrir las puertas del Poder Judicial a la voluntad ciudadana, pero también ha desatado una tormenta de críticas internas y externas. Estados Unidos, Canadá y diversas organizaciones han expresado su preocupación ante la posibilidad de que el proceso erosione la independencia judicial.
En esta primera elección participarán 2 mil 682 aspirantes, de los cuales emergerán 881 nuevos cargos judiciales. Los requisitos para postularse incluyen título en Derecho, promedio mínimo de ocho, cinco años de experiencia, ensayos y cartas de recomendación. Pero la forma en que se seleccionó a los candidatos finales —por una tómbola entre perfiles preaprobados por comités afines al gobierno— ha generado escepticismo y sospechas.
En ese contexto, varios de los contendientes han optado por campañas singulares, buscando captar la atención de un electorado poco informado sobre esta inédita elección. Entre ellos destacan cuatro rostros que representan el abanico de contrastes de este nuevo sistema.
Delia Quiroa, la madre buscadora convertida en aspirante a juez
Delia Quiroa, de 41 años, carga con la desaparición de su hermano desde 2014 en Tamaulipas. La falta de abogados que ayudaran en la búsqueda la llevó a dejar la ingeniería para estudiar Derecho. Fundó el colectivo “10 de marzo” y, desde entonces, ha sido una voz incómoda para las autoridades. Su postulación como jueza de distrito en Sinaloa no es menor: es un intento por llevar al estrado la empatía y la urgencia de justicia que aprendió del lado de las víctimas.
“No voy a mandar oficios y sentarme a esperar”, ha dicho. “Voy a salir a buscar a las personas desaparecidas”.
Arístides Rodrigo Guerrero, el ‘ministro chicharrón’
A sus 40 años, Arístides Guerrero era un profesor universitario más, hasta que un video en redes sociales lo lanzó a la fama. En él, sostenía un chicharrón y decía estar “más preparado que un chicharrón” para ser ministro de la Suprema Corte. Su tono desenfadado le ganó simpatías y críticas a partes iguales. Algunos lo ven como una burla al proceso, él defiende su estilo como una forma de acercarse a la gente: “Hay que ser coloquiales a veces”.
Propone descentralizar la Corte, llevar las sesiones a distintos estados y ser un “ministro de territorio”. Su campaña disruptiva lo ha hecho destacar, aunque su popularidad genera dudas sobre la seriedad del nuevo modelo electoral.
Silvia Delgado, la exabogada de ‘El Chapo’
El nombre de Silvia Delgado, de 51 años, arrastra el peso de haber formado parte del equipo legal de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016. Aunque su participación fue breve —una audiencia en la cárcel de Ciudad Juárez—, esa sola línea en su currículo la ha colocado como una figura polémica. Organizaciones civiles como Defensorxs la consideran “de alto riesgo”, señalándola por haber defendido a un capo.
Ella responde que cualquier persona merece defensa técnica. Con 18 años de experiencia en el litigio penal, busca ser juez penal en Chihuahua. “Estoy sumamente preparada”, afirma, “y seré imparcial en mis resoluciones”.
Mauricio Tapia, el candidato que hace campaña a pie en el Zócalo
Mauricio Tapia Maltos, de apenas 30 años, no cuenta con presupuesto, ni con espectáculo. Por las tardes se planta en el Zócalo capitalino con un atril y tres hojas escritas a mano para explicar quién es, qué busca y cómo se vota. Trabaja desde hace once años en la Suprema Corte, elaborando sentencias. Ahora, aspira a ser magistrado en materia administrativa en las alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.
“No quiero hacer videos ni bailes”, dice. “Lo que se pretende es conocer dignamente a la gente”.
Las campañas concluyen el 28 de mayo y, por ahora, la confusión predomina entre un electorado que apenas empieza a familiarizarse con el proceso. Mientras algunos candidatos apuestan por la exposición mediática, otros confían en su trayectoria silenciosa. Lo cierto es que, por primera vez, el destino del Poder Judicial pasará por el juicio del pueblo, en una elección tan inédita como incierta.
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