La historia de Raúl Rocha Cantú, propietario de Miss Universo, revela el delicado equilibrio entre el glamour y la criminalidad en el contexto actual de México. Desde la reciente coronación de la mexicana Fátima Bosch en el certamen de Miss Universo 2025, la atención se ha desviado hacia las acusaciones que rodean a Rocha Cantú, quien ha sido investigado por sus vínculos con organizaciones delictivas.
El escándalo comenzó después del certamen, cuando se alegó que Rocha Cantú había manipulado el proceso electoral a favor de Bosch. Este incidente no solo centró las miradas en la corrupción en el ámbito del entretenimiento, sino que también destapó un entramado más oscuro. En cuestión de días, los medios comenzaron a investigar el historial del empresario, revelando que, además de su vida en el jet set internacional, estaba involucrado en el tráfico de armas y combustible en México.
Las investigaciones señalaron que Rocha Cantú pertenecía a un grupo del crimen organizado, supuestamente financiando actividades ilícitas con al menos cinco millones de pesos. Su red criminal estaba vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la Unión Tepito, consolidando la imagen de un empresario que deambula entre la legalidad y la ilegalidad.
En un giro significativo, la fallida gestión del fiscal general Alejandro Gertz fue precipitada por el escándalo de Rocha. Luego de que se revelara que el empresario se convirtió en testigo colaborador de la Fiscalía, se generó malestar en Palacio Nacional que culminó en la destitución de Gertz. La nueva fiscal, Ernestina Godoy, tomó decisiones inmediatas, destacando la anulación del pacto de colaboración de Rocha como testigo.
Mientras tanto, el impacto de estos acontecimientos se extendió más allá de Rocha Cantú. El empresario había logrado contratos multimillonarios con Pemex, justo cuando el padre de Fátima Bosch ocupaba un puesto de asesoría en la petrolera estatal. Esta conexión levantó aún más sospechas sobre la naturaleza de sus negocios.
A medida que las revelaciones se sucedían, Rocha Cantú decidió trasladar la sede administrativa de Miss Universo a Nueva York. Alegando una “incertidumbre jurídica” y un ambiente de “ataques infundados”, su cambio de sede parecía más un intento de escapar de la presión que un movimiento estratégico.
La situación se ha complicado aún más para Rocha Cantú, ya que un tribunal revocó su protección judicial, obligándolo a enfrentar la justicia por sus presuntos delitos. Mientras tanto, su círculo se sigue reduciendo, con la captura de uno de sus cómplices más cercanos, Jacobo Reyes León.
El contraste entre el triunfo de Fátima Bosch y la caída de Rocha Cantú refleja una historia de oportunidades perdidas y realidades sombrías que continúan marcando la narrativa de México en 2025. Aunque Rocha Cantú ha intentado presentarse como un magnetismo internacional, la verdad de su vida criminal y sus conexiones se han convertido en un espejo inquietante de la lucha en curso contra el crimen organizado en el país.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


