La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay ha sido reconocida con el Premio Nobel de la Paz 2026, un galardón que celebra su incesante compromiso con la promoción de la paz y el derecho internacional. Este importante anuncio se realizó el 9 de octubre de 2026 en Oslo, Noruega, y la ceremonia de entrega está prevista para el 10 de diciembre.
Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en un modesto barrio de Durban, en el entonces Natal. Proveniente de una familia de inmigrantes tamiles que llegaron a Sudáfrica como trabajadores en las plantaciones de caña de azúcar en la década de 1890, su padre era chofer de autobús, mientras que su madre, ama de casa, luchó para que sus ocho hijos recibieran una educación formal en un contexto donde la escolarización para la población no blanca era limitada.
Tras obtener su bachillerato en artes en 1963 y un título en derecho en 1965 en la Universidad de Natal, Pillay inició su carrera como abogada bajo la tutela del penalista N.T. Naicker, conocido por su activismo en el Congreso Nacional Africano (CNA). En 1967, a los 26 años, fundó su propio estudio, convirtiéndose en la primera mujer no blanca en hacerlo en Natal, en un momento en que los bufetes se negaban a contratarla por su raza.
Durante 28 años, ejerció como defensora de activistas antiapartheid, luchando contra la tortura y las violaciones de derechos humanos. Su labor logró hitos significativos, como en 1971, cuando obtuvo una medida judicial para proteger a su esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista, y en 1973, cuando consiguió que los presos políticos de la Isla Robben, incluida Nelson Mandela, tuvieran acceso a asistencia letrada.
Pillay continuó su formación académica en el extranjero, recibiendo una beca del Programa Harvard-Sudáfrica en 1981, donde cursó un máster en derecho, seguido un doctorado en 1988, convirtiéndose en la primera sudafricana en lograr este grado en la Facultad de Derecho de Harvard.
Tras el fin del apartheid, en 1995, el presidente Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica, convirtiéndose en la primera mujer no blanca en integrar este tribunal. Ese mismo año, la ONU la eligió jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Su labor ahí fue crucial, especialmente en el caso “El Fiscal contra Jean-Paul Akayesu”, donde se sentó un precedente al establecer que la violación y la agresión sexual pueden ser considerados crímenes de genocidio.
Desde 2003, formó parte de la Corte Penal Internacional en La Haya, abogando por la inclusión de mujeres en el ámbito judicial y por la consideración de delitos de violencia sexual como crímenes graves. En julio de 2008, fue nombrada Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, cargo que desempeñó hasta 2014, donde abordó crisis en Siria, Sri Lanka y territorios palestinos, destacándose siempre en la defensa de los derechos de las mujeres y las comunidades LGBTQ+.
A pesar de finalizar su mandato, Pillay ha continuado activa en foros internacionales, participando en casos significativos como el de Gambia contra Myanmar por el genocidio de la minoría rohinyá y presidiendo la Comisión Internacional de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados.
Adicionalmente, cofundó en 1992 la organización Equality Now y ha recibido numerosos reconocimientos por su labor en derechos humanos, incluyendo el Premio Gruber de Derechos de las Mujeres y la Medalla de Honor Ruth Bader Ginsburg.
El 10 de diciembre, cuando reciba el Nobel de la Paz, será una fecha que coincida con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, marcando así un capítulo significativo en la historia de una mujer que ha dedicado su vida a la lucha por la justicia y los derechos humanos.
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