El reciente mapa publicado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desatado una ola de reacciones internacionales y ha reavivado viejas tensiones diplomáticas. En la imagen compartida a través de Truth Social, zonas como México, Canadá, Groenlandia, Islandia, Centroamérica y el Caribe aparecen resaltadas con la bandera estadounidense, bajo la leyenda “United States of America”. Sin añadir explicación alguna, Trump, una vez más, parece insinuar una intención de modificar la percepción territorial de Estados Unidos, una temática que ha estado presente en su retórica desde hace años.
La respuesta de México no se hizo esperar. La presidenta Claudia Sheinbaum, en un firme mensaje, resaltó que el país se siente orgulloso de su soberanía, afirmando que México “no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”. Este pronunciamiento se da en un mes simbólico para los mexicanos, en el que celebran su independencia.
No solo México expresó su rechazo; Cuba también alzó la voz. El presidente Miguel Díaz-Canel se opuso a cualquier insinuación de subordinación, recordando que los cubanos conocen el significado de ser colonia y afirmando que “jamás” volverían a esa condición. La preocupación se extendió a Islandia, donde la canciller, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, convocó al embajador estadounidense para hacerle saber que el mapa era considerado “completamente inapropiado”. La primera ministra, Kristrún Frostadóttir, calificó la situación de “ridícula”, enfatizando que tal representación resulta un insulto no solo para Islandia, sino también para sus vecinos.
El caso de Groenlandia es otro aspecto delicado. Trump ha expresado, en ocasiones anteriores, su interés en que Estados Unidos controle este territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Este deseo fue desestimado de inmediato tanto por Nuuk como por Copenhague, reforzando la idea de que las decisiones sobre el futuro de Groenlandia son competencia de los groenlandeses y daneses. En una reciente visita de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reafirmó que la integridad territorial es un principio fundamental del derecho internacional.
Canadá, por su parte, también se ha visto involucrada en este debate. A finales de agosto de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva que estipula el uso del término “Lake America” en lugar de “Lake Ontario” en documentos oficiales. Esto ha generado fricciones adicionales entre Canadá y Estados Unidos, especialmente tras los comentarios anteriores de Trump sobre convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos. El premier de Ontario, Doug Ford, ha respondido a estas provocaciones con un enfoque en la unidad, destacando que la colaboración entre México, Canadá y Estados Unidos es fundamental.
Sorprendentemente, estas tensiones han encontrado eco en la cultura popular. Los creadores de la serie “South Park”, Trey Parker y Matt Stone, han anunciado satíricamente que cambiarán el nombre de su show a “SOUTH AMERICA”, en respuesta a los recientes cambios de nombres geográficos impulsados por Trump.
Las reacciones globales a este mapa revelan no solo un descontento con la orientación territorial promovida por Trump, sino también un fuerte sentido de identidad y soberanía entre las naciones agredidas. Mientras el panorama político continúa su evolución, la comunidad internacional observa con interés cómo responderán estos países a las provocaciones del expresidente. Esta situación sigue siendo un recordatorio de las delicadas relaciones diplomáticas de la región en el contexto de la política estadounidense contemporánea.
Actualización: La situación descrita corresponde a datos hasta el 12 de septiembre de 2026.
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