La fascinación de Nico Bustos (Barcelona, 48 años) por la belleza comenzó cuando aún era niño y fantaseaba con mujeres legendarias como Sophia Loren, Marilyn Monroe y Lola Flores. Al cumplir 16 años, su padre le regaló su primer kit para revelar películas en blanco y negro, algo que lo alentó a experimentar con la luz y diferentes técnicas de revelado. “Era un simple aficionado y hacía fotos a mis amigos y conocidos”, recuerda. A comienzos de la década de 1990, empezó a trabajar profesionalmente como fotógrafo. “Como era un principiante y no tenía muchos encargos, hacía fotos a la gente de la calle, a personas que pasaban frente a mí y que por alguna razón llamaban mi atención”. Admirador de grandes de la fotografía como Richard Avedon y Peter Lindbergh, no imaginaba que terminaría convirtiéndose en uno de los mejores retratistas de España, reconocido por construir imágenes elegantes y llenas de sensual simetría, una combinación de estilo, técnica y perfección. Él prefiere hablar de sus retratos como una “confrontación íntima” con los personajes que posan ante su cámara.
A lo largo de estas tres décadas, Bustos ha colaborado habitualmente con Columna Digital Semanal y con las ediciones nacionales e internacionales de revistas de moda como Vogue y Harper’s Bazaar, inmortalizando a celebridades de proyección planetaria tan diversas como Pedro Almodóvar, Catherine Deneuve, Penélope Cruz, Javier Bardem, Antonio Banderas, Joan Collins, Zendaya, Amanda Seyfried o Úrsula Corberó, un trabajo que ha compaginado con la realización de campañas publicitarias para firmas de lujo como Emporio Armani o Lancôme.
“El concepto de belleza ha cambiado mucho en estos años”, reconoce. “La belleza es cada vez más normal y discreta. Vivimos en una época de belleza sensata y mesurada. Antes, las mujeres despampanantes, auténticas diosas, eran la norma en la moda y el mundo editorial. Ahora todo es más natural y cercano”, dice. Pero ¿qué le atrae a él de alguien? “Puede ser desde algo tan superficial como el aspecto físico, la imagen, hasta la personalidad. Yo encuentro a muchas personas atractivas por la historia que tienen detrás. En todo caso, siempre intento sublimar a quien se pone frente a mi cámara”.
A Bustos le cuesta definir el canon de la “guapura” española, porque dice que hay muchos tipos. Pero encuentra cierta unidad en la diversidad. “La mujer de pelo moreno y ojos grandes sigue definiéndonos y cautivando al mundo. Mujeres como Penélope [Cruz] o Ángela [Molina], que han triunfado por mucho más que por su aspecto, que trascienden por su talento. Guardo recuerdos maravillosos de ellas, de nuestras conversaciones y vivencias”. No solo se ha ganado la confianza y el respeto de muchos de los protagonistas de sus retratos, sino también su amistad. Hoy, como cuando empezó, sigue fotografiando a amigos y conocidos.








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