La lucha constante contra el narcotráfico en la frontera entre México y Estados Unidos ha dado un nuevo giro con la reciente detención de Salvador “N”, un presunto operador financiero de Los Chapitos, la facción del temido Cártel de Sinaloa. La captura, que tuvo lugar en Mexicali, Baja California, fue confirmada el 28 de agosto de 2026 por Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.
La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos destacó su colaboración con las autoridades mexicanas en este importante operativo, resaltando que su trabajo conjunto fue fundamental para identificar y rastrear a Salvador “N”. Terry Cole, administrador de la DEA, enfatizó que la captura fue el resultado de una prolongada labor de inteligencia y seguimiento financiero, llevada a cabo de manera coordinada en ambos lados de la frontera.
“Estamos atacando estas redes en todos los niveles”, afirmó Cole, al discutir la importancia de desarticular no solo a los líderes de las organizaciones criminales, sino también a las estructuras financieras que sostienen sus operaciones ilícitas. Esta visita a las finanzas del Cártel de Sinaloa es particularmente relevante, dada la reputación de Salvador “N” como un jugador clave en el manejo de recursos para esta organización.
Las acciones contra Salvador “N” no son aisladas. Este individuo enfrenta investigaciones financieras en México a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y ha sido designado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. por su implicación en una red de lavado de dinero asociada al cártel. Esto indica la seriedad con la que se están abordando las finanzas del narcotráfico y cómo estas investigaciones están alineadas con la estrategia internacional de combate al crimen organizado.
La detención se produjo mientras Salvador “N” se desplazaba en un vehículo acompañado de una mujer de 26 años, momento en el que las autoridades encontraron en su poder 57 dosis de metanfetamina. El operativo involucró no solo a la DEA, sino también a actores significativos dentro de las fuerzas de seguridad mexicanas, incluyendo a la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República.
García Harfuch ha resaltado que la cooperación internacional, siempre basada en el respeto a la soberanía y la responsabilidad compartida, es crucial para debilitar las estructuras operativas y financieras de los cárteles. Con la cooperación internacional en un nivel tan delicado y esencial, los esfuerzos continúan para hacer frente a las amenazas que el narcotráfico representa tanto en México como en Estados Unidos.
La situación actual en torno a Salvador “N” refleja una amplia estrategia para frenar la operación de las organizaciones criminales más peligrosas del mundo, con un énfasis esencial en cómo afectan no solo la seguridad nacional, sino también la estabilidad económica y social de ambos países.
Actualización: Los datos reflejan la situación hasta el 29 de agosto de 2026.
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