A falta de siete días para el crucial XVII Congreso General Ordinario, donde se revelará el proceso de transición en la secretaría general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el ambiente está cargado de tensiones y expectativas. En este evento, que coincide con el 90 Aniversario de la organización, Tereso Medina, uno de los candidatos a liderar la central obrera, ha presentado un ambicioso decálogo que busca articular un llamado a la unidad entre los trabajadores.
El documento, que Medina ha hecho público, toca temas centrales para la organización sindical. Uno de los puntos más destacados es la construcción de una “planilla de unidad nacional” que respete las reglas institucionales y el aporte de todas las generaciones en el ámbito del trabajo. A este principio de unidad le suma un compromiso con la reducción de la jornada laboral, proponiendo una disminución de 48 a 40 horas semanales, un tema que resuena con el debate actual en el Congreso de la Unión.
Medina también hace hincapié en la defensa del salario real de los trabajadores mencionando la necesidad de eliminar el impuesto sobre la renta en utilidades, aguinaldos, vacaciones y horas extras. La intención es fortalecer el ingreso familiar, un objetivo particularmente relevante en los actuales tiempos de incertidumbre económica.
Por otro lado, la oposición ha alzado la voz. Ricardo Mejía Berdeja, diputado del Partido del Trabajo (PT), ha cuestionado la legitimidad del proceso de renovación de la dirigencia de la CTM. A través de una proposición con punto de acuerdo, el legislador argumenta que la convocatoria emitida el 19 de diciembre pasado favorece a una “élite orgánica”, limitando la participación de la base trabajadora. Esta crítica resalta la urgencia de un proceso más inclusivo, en respuesta a las demandas de diversas organizaciones sindicales adheridas a la CTM.
La tensión entre los distintos grupos dentro de la central obrera podría marcar un hito en la historia de la CTM, especialmente considerando que el congreso está programado para el 24 de febrero de 2026. La búsqueda de unidad y la necesidad de garantizar una representación legítima de los trabajadores se han convertido en temas fundamentales.
Mientras nos acercamos a este importante evento, la expectativa de una resolución justa y democrática se intensifica, dejando claro que el futuro de la CTM y, por ende, de muchos trabajadores en México, pende de un delicado equilibrio.
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