En la última semana, ha surgido una reveladora historia sobre las operaciones de Amazon en un almacén ubicado en Las Vegas, Nevada. Se ha descubierto que este centro, conocido como VGT3, es responsable de escanear y destruir miles de libros con el objetivo de generar datos para el entrenamiento de inteligencia artificial. Un empleado que pidió permanecer en el anonimato ha compartido su experiencia de trabajo en esta instalación, proporcionando así una mirada inquietante a los procesos que frecuentemente ocurren tras las puertas cerradas de esta gigantesca corporación.
Situado dentro del mismo complejo que alberga el negocio de impresión bajo demanda de Amazon, el almacén VGT3 es parte de una red más amplia de instalaciones en la ciudad. A través de un seguimiento meticuloso, se dedicó a rastrear un envío de libros raros que un librero sospechaba estaba siendo adquirido por una compañía anónima de inteligencia artificial. Este envío, tras un extenso recorrido por el país, terminó en VGT3.
El empleado entrevistado detalló cómo, al llegar al trabajo, se veía rodeado de escáneres en una zona de la instalación que despertaba su curiosidad. Preguntando a los demás empleados, entendió que muchos no estaban completamente informados sobre la naturaleza de su trabajo. Se dedican a recibir envíos de libros, cortar sus lomos y escanear las páginas sueltas, las cuales son descartadas de manera irreversible.
Los libros que se procesan en VGT3 varían significativamente. En sus primeras etapas, muchos eran nuevos, pero también se incluían volúmenes usados, algunos de ellos provenientes de bibliotecas, incluso de la Universidad de Londres. El empleado, tras observar cajas que contenían documentos gubernamentales británicos, se percató de la extrañeza de trabajar con tal diversidad de textos, que incluían obras en diferentes idiomas, desde el alemán hasta el japonés.
El procedimiento en el almacén carece de una organización sólida, con prácticas que cambian diariamente. Los libros llegan en cajas o palets, que luego son clasificados para proceder a su escaneo. Los duplicados y los títulos considerados innecesarios son desechados en grandes contenedores de cartón sin ningún tipo de cuidado.
El corazón de la operación implica cortar los lomos de los libros utilizando una máquina diseñada para tal fin; un proceso que parece seguro, pero que simboliza una destrucción sistemática de conocimiento. Una vez procesados, las páginas son arrojadas a un gran contenedor, dejando en el camino un rastro de papel suelto que antes formaba parte de libros potencialmente valiosos.
En medio de este proceso, el empleado expresó sus dudas respecto a la finalida de los libros. Inicialmente, se dijo que eran para los Kindle de Amazon, pero él no creyó en esa justificación, considerando las implicaciones de derechos de autor. Al descubrir que el propósito real era crear datos para inteligencia artificial, sintió un profundo descontento ante la idea de que obras con conocimiento y valor cultural estaban siendo eliminadas sin oportunidad de reutilización.
A medida que la historia continúa desarrollándose, resuena en la comunidad una preocupación por la pérdida de literatura y el acceso al patrimonio intelectual. Este relato acerca de lo que ocurre en los almacenes de Amazon se erige como un recordatorio de los costos ocultos asociados a la era digital y la búsqueda insaciable de datos. En este contexto, se hace evidente que la historia de la industria del libro no solo se trata de palabra escrita, sino también de preservar un legado cultural que, desafortunadamente, puede estar en peligro.
Actualización: Los procesos descritos corresponden hasta el 27 de agosto de 2026.
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