En el corazón de la colonia Niño Artillero, los padres de familia del preescolar “Rafael Ramírez” han comenzado a alzar la voz en protesta. Su foco de quejas es la directora, Adriana Morelos G., a quien piden su salida debido a la falta de transparencia en la gestión de las cuotas voluntarias solicitadas. Este año, la inscripción alcanzó la cifra de $1,500, una suma que muchos consideran excesiva y que carece de una justificación clara sobre su destino y uso.
Los padres argumentan que, aunque reconocen la dedicación y el buen desempeño de los maestros del preescolar, la administración de la directora ha sido motivo de creciente descontento. Un aspecto alarmante que se ha mencionado es la decisión de Morelos G. de eliminar la rotulación de la fachada del establecimiento, aparentemente en respuesta a varias demandas que se han presentado en su contra. Esta acción ha dejado al colegio sin la información básica, lo que genera inquietud entre los padres sobre la transparencia de sus operaciones.
La situación que se vive en el preescolar “Rafael Ramírez” resuena con un problema más amplio en el sistema educativo, donde la falta de claridad en la administración de recursos puede llevar a conflictos y desconfianza entre las familias. La búsqueda de un entorno educativo eficaz y transparente es una prioridad para la comunidad, que anhela mejoras en la gestión escolar.
Esta controversia es un llamado de atención que destaca la importancia de la participación y el control parental en la educación de sus hijos. A medida que las quejas se multiplican y la presión sobre la dirección se intensifica, la esperanza es que se tomen medidas que beneficien a los estudiantes y garanticen una administración justa y transparente en el preescolar.
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