La violencia en México está incontrolable, y la iglesia católica también se ha visto perjudicada, y es que, ahora, El cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, denunció haber sido retenido la semana pasada por dos retenes del crimen organizado cuando circulaba por la zona norte de Jalisco.
Además, señala que para obtener la autorización del jefe de plaza y poder realizar las celebraciones de las fiestas patronales, la delincuencia organizada exige se entregue 50 por ciento de lo recaudado en las festividades
Dice que no es la primera vez que le pasa; además, se trata del segundo caso en una semana en que representantes de la Iglesia Católica son interceptados por presuntos miembros del narcotráfico, ya que el jueves 23 de junio, el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, informó haber sido interceptado en su paso por Huejuquilla El Alto, en territorio jalisciense.
El arzobispo de Guadalajara lamentó el clima de violencia que se percibe entre la ciudadanía y comentó que la inseguridad que vive la población también la padecen los sacerdotes al ser ciudadanos que no piden privilegios para transitar. “A todos los que pasan les hacen lo mismo. Lo que yo digo es por qué, con qué autoridad un grupo del crimen organizado te obstruye, te detiene y te investiga, ¿por qué?”, cuestionó Robles Ortega.
Por otro lado, el Obispo Emérito de la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, también ha manifestado que “el cobro de piso” en iglesias católicas se ha registrado en diferentes lugares del país, y comenta que, cuando fungió como Obispo Diocesano, se registraron dos casos de extorsión, donde las víctimas fueron golpeadas.
“En un caso fueron dos seminaristas que rápidamente los marinos los buscaron y encontraron; en otro fue por el rumbo de Acuña, Cosamaloapan, lo querían extorsionar, pero era un padrecito, tuvieron compasión y lo dejaron”, dijo.
Las denuncias de los representantes de la Iglesia Católica se dan a unos días de que en la Sierra Tarahumara de Chihuahua dos sacerdotes de la orden religiosa de los jesuitas fueron asesinados, con un guía de turistas del lugar, por un integrante de un grupo criminal conocido como “El Chueco”. El crimen provocó reacciones de todos los sectores en México y de la comunidad internacional, incluyendo una postura enérgica del Papa Francisco y de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).
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