Preocupaciones sobre el acceso a territorio estadounidense y la protección de derechos fundamentales marcan el panorama de la Copa Mundial 2026 de fútbol. Este evento, que se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, ha generado una alerta por parte de la ONG Human Rights Watch (HRW), que advierte sobre los riesgos de un torneo afectado por “la exclusión y el miedo”.
Según un documento emitido por la organización, la política de inmigración de la administración de Donald Trump constituye una amenaza latente para migrantes y visitantes durante el evento. Los aficionados y periodistas que planeen asistir podrían enfrentarse a la detención, la expulsión o la discriminación en un entorno ya dañado en términos de derechos humanos, como lo señala Maja Liebing de Amnistía Internacional.
Desde sus instalaciones en Berlín, HRW ha instado a otras organizaciones no gubernamentales a unirse en una conferencia de prensa centrada en el Mundial de fútbol. La situación es preocupante: datos oficiales revelan que, en las once ciudades anfitrionas del torneo, se han registrado 167,000 arrestos desde el regreso de Trump al poder a principios de 2025 hasta comienzos de 2026. Uno de los casos mencionados es el de un solicitante de asilo que, tras asistir a la final del Mundial de Clubes en Nueva Jersey con sus hijos, fue detenido y posteriormente expulsado por agentes de ICE, responsables de la detención de extranjeros en situación irregular.
HRW también ha criticado la postura de la FIFA, acusándola de tener una “respuesta tímida” ante esta problemática. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, conocido por su cercanía con Trump, ha sido señalado por no utilizar su influencia para abogar por los derechos humanos de los asistentes al Mundial. En un contexto donde varios países clasificados, como Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil, podrían verse privados de sus hinchas debido a prohibiciones de viaje impuestas por el gobierno estadounidense, la situación se torna aún más compleja.
Andrea Florence, directora de Sport & Rights Alliance, ha reiterado la necesidad de que la FIFA garantice que este Mundial respete y promueva los derechos humanos, un llamado urgente en tiempos de tensiones políticas y sociales.
Con el torneo a la vista, la expectativa y la preocupación coexisten, planteando un dilucidar crucial para los millones de fanáticos que han soñado con este evento. En medio de la pasión por el fútbol, surge un desafío ineludible: asegurar que la celebración de este deporte no esté empañada por la exclusión y el temor.
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