Contrabando en México: Un Dilema entre lo Legal y lo Ilegal
Como en ninguna otra parte del mundo, México enfrenta un fenómeno único en el ámbito del contrabando: la distinción entre contrabando “legal” o “técnico” y el contrabando “bronco”.
El contrabando técnico se sustenta en la falsificación de documentos y la manipulación administrativa para introducir mercancías, evitando parcial o totalmente el pago de impuestos. En contraste, el contrabando bronco implica la importación de bienes sin el control aduanero correspondiente, dificultando su rastreo y regulación. Aunque la atención se ha centrado últimamente en el contrabando de gasolina, el sector textil y del calzado siguen siendo protagonistas de esta problemática.
Recientemente, el gobierno mexicano anunció una tarifa mínima del 25% al calzado importado bajo el programa IMMEX, debido a la alarmante entrada de 40 millones de pares de zapatos asiáticos en los últimos tres años. Este dato es particularmente relevante en un país que comercializa aproximadamente 300 millones de pares de zapatos anualmente, de los cuales 120 millones son producidos en México, mientras que el resto se importa principalmente de Asia.
La importancia de esta medida se hace evidente al considerar que las importaciones a través del programa IMMEX han crecido más de 24 veces en volumen y 12 veces en valor entre 2021 y 2024. Este crecimiento explosivo plantea preguntas sobre una posible intervención del crimen organizado, así como la falta de respuesta por parte del gobierno ante un problema que ha crecido de manera acelerada y que sigue afectando a la industria nacional.
Sin embargo, establecer aranceles no es suficiente. Esto es solo una parte de un problema mucho más complejo. Es necesario abordar otros mecanismos del contrabando técnico y aumentar los esfuerzos para combatir el contrabando bronco. A la luz de las medidas recientes contra plataformas como Temu y Shein, se observa un avance notable en el combate al contrabando técnico, aunque el desafío del contrabando bronco persiste, con testimonios que indican la llegada clandestina de mercancía al país.
Las acciones del gobierno deben interpretarse también como un gesto hacia Estados Unidos, especialmente durante un periodo de 90 días en que se han pausado los aranceles. A medida que México busca fortalecer sus relaciones comerciales, es vital combatir el contrabando, no solo para satisfacer demandas externas, sino también para proteger a las industrias, empresas y empleos nacionales.
El contrabando representa un reto para la política pública en México, donde no solo se deben enfrentar grupos criminales, sino también desarrollar políticas industriales robustas para el siglo XXI. El sector del calzado y la industria textil necesita un impulso integral que incluya capital humano, tecnología, y estrategias de marca innovadoras para competir a nivel mundial. Los mercados de ropa y accesorios, que representan entre 6,000 y 8,000 millones de dólares, presentan una oportunidad valiosa que crece anualmente casi un 5%.
Así, la lucha contra el contrabando debe verse no solo como una medida de control, sino como un paso hacia el fortalecimiento de la economía nacional y la promoción de prácticas comerciales justas y transparentes. En este contexto, las decisiones y estrategias que se implementen tendrán repercusiones significativas en la capacidad de México para proteger y revitalizar sus industrias internas.
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