La situación del binomio formado por Altán y CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos (CFE TEIT) se torna cada vez más complicada. Recientemente, se han presentado serias preocupaciones respecto a su desempeño financiero, a las que se suma un dato alarmante que afecta directamente a su competitividad en el mercado de telecomunicaciones: la portabilidad numérica.
La portabilidad numérica permite a los usuarios cambiar de proveedor de servicios de telecomunicaciones sin perder su número telefónico, y se ha convertido en una herramienta fundamental para los operadores en su búsqueda por atraer nuevos clientes y retener a los existentes. Sin embargo, estadísticas publicadas por el Instituto Federal de Telecomunicaciones indican que CFE TEIT, en particular, muestra una tendencia negativa en este aspecto.
Entre enero y julio de 2024, se registraron 5,175 usuarios que decidieron dejar a CFE TEIT por otros operadores. Este número se disparó a 25,815 en el mismo período de 2025, lo que denota un claro signo de insatisfacción entre sus usuarios. Tan solo en julio de este año, 6,219 clientes optaron por cambiarse de proveedor, superando así la cifra total del año anterior. Esta tendencia no puede ser subestimada por la empresa ni por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.
Interesantemente, la razón detrás de esta fuga de clientes no parece estar relacionada con el precio, ya que CFE TEIT ofrece tarifas considerablemente más bajas que sus competidores tradicionales como Telcel, AT&T y Movistar. Incluso, operadores móviles virtuales que dependen de la red de Altán, han expresado su preocupación por la distorsión del mercado causada por los precios excesivamente bajos de CFE TEIT, que podrían ser resultado de una estrategia gubernamental intencionada para incurrir en pérdidas operativas. Esto, sumado a posibles diferencias en los términos que Altán ofrece a CFE TEIT versus otros operadores, podría estar generando un entorno de competencia desleal.
Por lo tanto, es plausible que los usuarios estén abandonando CFE TEIT no por cuestiones monetarias, sino por problemas de cobertura y, especialmente, por la velocidad de la banda ancha que se les ofrece. Los datos de velocidad de empresas como Ookla y nPerf confirman que las conexiones de Altán están notablemente por debajo de las ofrecidas por Telcel, AT&T y Movistar.
Este contexto sugiere que tanto CFE TEIT como Altán enfrentan un panorama cada vez más complejo en su operación. Además, la falta de cobertura adecuada para millones de mexicanos no atendidos por redes móviles añade un desafío significativo. La pregunta persiste: ¿esta alianza sigue siendo la mejor opción para mejorar la conectividad en el país?
La información aquí expuesta es un reflejo de los desafíos que enfrentan estas instituciones hasta el 18 de agosto de 2025, y se hace evidente que el camino por delante no será sencillo.
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