La tensión que sienten muchos hogares por llegar a fin de mes y equilibrar las demandas laborales con el tiempo dedicado a la familia se ha intensificado, alertando sobre la necesidad de un cambio. Este panorama, evidenciado en el informe “State of the World’s Fathers 2026” de la organización Equimundo, revela preocupaciones comunes entre más de 8,000 padres, madres y cuidadores provenientes de 16 países, incluido México.
El estudio destaca que muchas familias están sintiendo una presión creciente, desencadenada por las dificultades económicas, las exigencias del empleo y la ausencia de políticas públicas adecuadas para facilitar el cuidado de los hijos. Una abrumadora mayoría, tres de cada cuatro padres y más de cuatro de cada cinco madres, manifiestan una constante preocupación por su futuro financiero. Además, solo uno de cada seis encuestados siente que tiene tiempo suficiente para dedicar a su familia.
En medio de esta crisis, la crianza de los hijos se percibe como un reto que trasciende lo monetario. Aunque la mayoría de los padres valora profundamente el tiempo que pasan con sus hijos, la realidad diaria es adversa. El aumento en el costo de vida y la dificultad para acceder a servicios de cuidado infantil llevan a muchos a sacrificar tiempo de calidad, oportunidades laborales y su bienestar emocional. Alarmantemente, cerca de la mitad de los encuestados afirma que los gastos consumen al menos la mitad de sus ingresos.
Un aspecto notable del informe es la evolución en el papel de los hombres en la crianza. Aunque hoy es más común que los padres participen activamente en el cuidado de los hijos, persisten presiones sociales que les dictan ser los principales proveedores económicos. Esta expectativa a menudo les impide involucrarse más en las tareas de crianza, lo cual se ve fortalecida por la incertidumbre económica, que podría reafirmar roles de género tradicionales.
En el contexto mexicano, el informe revela desafíos específicos. Apenas dos de cada diez padres y una de cada diez madres reciben alguna forma de apoyo gubernamental relacionado con la crianza. Esta baja proporción pone de manifiesto las limitaciones que enfrentan muchas familias para acceder a programas que podrían aliviar su carga. Asimismo, los padres en México muestran un deseo de involucrarse más en la crianza, pero se ven atrapados en largas jornadas laborales y escasez de recursos.
Frente a esta dura realidad, el estudio identifica demandas claras que comparten los padres y madres en diversos países. Entre las solicitudes más destacadas se encuentran licencias parentales pagadas, horarios laborales flexibles, acceso a guarderías y servicios de cuidado infantil asequibles, así como apoyo durante y tras el embarazo. Los autores del informe subrayan que invertir en estas áreas no solo beneficia a las familias, sino que también mejora la salud mental, fortalece la economía y reduce las desigualdades.
A medida que las familias enfrentan las adversidades impuestas por la inflación y la incertidumbre, el mensaje es claro: los sistemas actuales no responden a sus necesidades. Para cuidar a sus hijos sin arriesgar su estabilidad financiera, las familias requieren más apoyo del que actualmente reciben. Sin duda, es un momento clave para repensar las políticas que afectan la crianza y el bienestar familiar.
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