Durante los primeros meses de 2025, tanto la economía de Estados Unidos como la de México mostraron crecimientos notablemente bajos. En un paralelo a la época de la pandemia, cuando cualquier problemática se atribuía al Covid-19, ahora muchos sectores achacan los males económicos a la administración del presidente Donald Trump. En México, se escuchan voces, tanto del gobierno como del sector privado, que atribuyen la desaceleración económica al enfoque arancelario estadounidense, a pesar de que Trump asumió el cargo el 20 de enero. Sin embargo, más allá de la figura presidencial, es innegable que ambos países están enfrentando una disminución considerable en sus ritmos de crecimiento.
Este análisis ha sostenido que México ya está en una recesión, sumándose a esto el preocupante aumento de la inflación. Los problemas actuales se explican por una caída constante que se ha observado desde 2024, contrastando con el crecimiento gradual de la economía estadounidense. Aunque estas caídas económicas son parte de los ciclos naturales, el desafío surge cuando son profundas y prolongadas.
Lo verdaderamente crucial es la capacidad de ambos países para recuperarse de estos ciclos adversos. En este contexto, México enfrenta desafíos más profundos que Estados Unidos en su camino hacia la recuperación, especialmente con la recesión e inflación que se presentan. A pesar de un gasto gubernamental elevado, este ha perdido relevancia en el desarrollo económico, especialmente en un momento donde la deuda y los desequilibrios fiscales aumentan. Además, se observa un rezago significativo en el mercado interno frente al comercio exterior, agravado por la inseguridad y la incertidumbre derivada de reformas judiciales controvertidas.
Por otro lado, las noticias desde EE. UU. son notablemente diferentes. En abril, la economía estadounidense generó 177,000 nuevos empleos, gracias a un sistema financiero que opera como motor de crecimiento, además de un aumento del 22.9% en la inversión del sector privado durante los primeros tres meses del año. Las próximas fases del plan económico de Trump prometen ser más ambiciosas, incluyendo desregulación y recortes de impuestos corporativos.
En resumen, ambos países están enfrentando retos económicos significativos, pero es evidente que la economía estadounidense se encuentra en una posición más sólida para recuperar el terreno perdido en el corto plazo, mientras que México aún enfrenta una aguda crisis que requiere un análisis y respuesta más profundos.
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