En el corazón de Madrid, durante la semana del Orgullo, Rufus Wainwright, reconocido cantautor y compositor, fue honrado con el Premio Muestra T por su destacada trayectoria artística y su compromiso con los derechos de la comunidad LGTBIQ+. A sus 52 años, Wainwright, que normalmente pasa sus veranos en Montauk, ha optado por una intensa gira que lo llevará a ciudades como Valencia, Ferrol, Murcia y por toda América hasta enero de 2027.
Wainwright compartió en una reciente entrevista que, con tan solo 12 años, aceptó su orientación sexual, aunque en una época donde el miedo y los prejuicios impregnaban su entorno familiar. Sus padres, ambos artistas, reaccionaron de maneras diametralmente opuestas. Mientras su madre, la cantautora canadiense Kate McGarrigle, mostró una relación cercana y comprensiva, su padre, el cantante Loudon Wainwright III, mantenía una distancia más fría, reflejando las preocupaciones de una época marcada por la crisis del VIH.
Con un pasado complicado, Wainwright recordó el temor que sintió durante una década, convencido de que moriría por el virus del sida, incapaz de someterse a pruebas de detección. A pesar de ello, el artista encontró apoyo en su abuela, quien lo aceptó sin reservas, una experiencia que contrasta con el miedo que sus padres sentían.
Reflexionando sobre su vida amorosa, Wainwright expresó que su primer amor platónico fue el actor Rick Schroder, mientras que su primer amor verdadero fue un instructor de tenis en un campamento de verano. Sin embargo, este romance inicial fue no correspondido, marcando la primera de muchas decepciones en el amor.
El diálogo se adentra en el presente y el futuro que aguarda a su hija adolescente, donde Wainwright intenta ser optimista. Reconoce que el mundo actual afronta innumerables retos, pero se muestra esperanzado, convencido de que su hija será parte de un cambio monumental. Además, se pronuncia sobre la política actual en EE. UU., refiriéndose a Donald Trump como una figura que, a pesar de ser destructiva, ha expuesto realidades ocultas.
El artista también se mostró abierto a la diversidad en las relaciones, defendiendo tanto la monogamia como el poliamor, subrayando que la comunidad gay tiene una libertad que conlleva serias implicaciones. Con una visión crítica, Wainwright se refirió al incremento de las presiones que enfrentan las nuevas generaciones, atrapadas entre la tecnología y la crisis ambiental.
Acerca de su carrera, Wainwright no oculta su admiración por la artista española Rosalía y expresa su deseo de colaborar con figuras como Björk, celebrando las conexiones culturales que ha forjado, especialmente con un país que aprecia su legado musical.
Con una agenda llena y un claro compromiso social, Wainwright representa una voz relevante y necesaria en un mundo complejo, donde el arte y la activismo a menudo caminan de la mano. Esta mezcla de vivencias, reflexiones y perspectivas nos recuerda que la música puede ser una poderosa herramienta para el cambio y la aceptación.
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