Las excavaciones arqueológicas en el Parque Arqueológico de Libisosa, ubicado en Lezuza, Albacete, han revelado una fascinante pieza de la historia íbero-romana: un fragmento de una escultura antropomórfica en piedra caliza. Este hallazgo, que se suma a otros espectaculares descubiertos en los últimos 25 años, ofrece una nueva perspectiva sobre la cultura de los oretanos, un antiguo pueblo íbero.
La escultura, que data del siglo V o IV a.C., presenta una cabeza humana a tamaño natural, notablemente conservada en sus laterales y parte posterior, aunque carece del rostro. Sin embargo, el peinado trenzado, que culmina en una coleta con tirabuzones laterales, sugiere que podría representar a un hombre joven. Este hallazgo es particularmente significativo, ya que ejemplifica la escasa cantidad de piezas similares encontradas en el mundo ibérico, destacándose tanto por su calidad artística como por su posible iconografía funeraria.
Los expertos sugieren que la cabeza podría haber formado parte de un monumento funerario perteneciente a los oretanos, cuya piedra fue reutilizada posteriormente para construir el muro perimetral de un granero en el foro romano, erigido bajo el mandato de Augusto. Este proceso de reutilización de materiales destaca la continuidad y transformación de espacios a lo largo de la historia.
Héctor Uroz, arqueólogo a cargo del proyecto, subraya que la escultura refleja un arte íbero de alto nivel, vinculado a una aristocracia local que buscaba exaltarse a través de su representación en monumentos. Además, la ubicación del oppidum, levantado en el siglo V a.C. en el cerro del Castillo en Lezuza, revela un amplio entramado urbano que incluía diversas edificaciones y rituales, los cuales han sido parcialmente reconstruidos gracias a los numerosos artefactos recuperados en las excavaciones.
Cabe mencionar que el oppidum fue destruido por Roma en el siglo I a.C., dando lugar a la colonia Libisosa Foroaugustana, mencionada por el naturalista romano Plinio el Viejo. A pesar de su vasta extensión de 30 hectáreas, hasta ahora solo se ha excavado un 10% del sitio, donde se han encontrado desde armamentos hasta utensilios domésticos y monedas, todos elementos que ofrecen un vistazo al día a día de esta comunidad.
La importancia de Libisosa radica no solo en sus hallazgos arqueológicos, sino también en su capacidad de transportar a los investigadores a una época congelada en el tiempo, justo antes de su destrucción durante las Guerras Sertorianas entre 82 y 72 a.C. Así, Libisosa se define como “la ciudad que quedó congelada en el tiempo”, un título que refleja su relevancia en la narrativa histórica de la Península Ibérica.
Este nuevo hallazgo en Libisosa nos invita a reflexionar sobre la riqueza cultural de los pueblos íberos y su pervivencia a través de los siglos, ofreciendo un entendimiento más profundo de las interacciones entre culturas y las transformaciones que han dado forma al paisaje histórico de España.
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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.






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